El Campo de Marte pierde la sombra

A CORUÑA

Los vecinos y habituales del parque vaticinan que la caída de los siete olmos y un chopo afectará a sus tardes de verano. Algunos comentan que traerán sombrillas

27 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los habituales al Campo de Marte no tendrán sombra en la próxima primavera. Ese era uno de los comentarios que circulaban ayer a la mañana entre los vecinos y curiosos. Antonio Quintela y Manuel Candal son un ejemplo. Cuando llegaba el buen tiempo, pasaban las tardes al refugio de estos enormes olmos. Pero este año no podrá ser. Siete han venido abajo con la fuerza del viento del pasado viernes. Les acompañó , además, un chopo. «Aquí había árboles que tenían más de 100 años. Parece increíble lo que puede hacer el viento», explicaba Quintela mientras observada los trabajos de limpieza.

En la mente de los vecinos está la polémica surgiera en abril del 2005, cuando el Ayuntamiento taló tres árboles de la zona por peligro de desplome. Se decían que estaban enfermos y que los peatones corrían un grave riesgo ante ellos. Sin embargo, la asociación de vecinos se opuso frontalmente y se llegó a calificar la poda como una barbarie. Ayer, sin embargo, se echaba en falta que aquella poda no hubiera ido más allá.

«Eso fueron los del Bloque y hubo una protesta general tremenda», recuerda Quintela quien piensa que, al final, la naturaleza hizo lo que el hombre no se atrevió: «Al final, los tiró el viento. Menos mal que no había una persona, que si no la mata». Su amigo, Manuel Candal, señala los ejemplares podados entonces: «No verán maiormente estamos aquí e este non imos a ter sombra. Se houberan feito o que fixeron con esta árbore, que é podala, non se arrincaban as árbores que agora están aí. A forza que fai o aire arriba é a forma de tiralos. Estes -señala a los ejemplares podados en su día- fan algunha sombra, pero agora estes xa non van a facer sombra ningunha».

Es decir, hubiera sido mejor el mal menor que lo que finalmente ocurrió. Entre el ruido de sierras de los operarios que fragmentaban los troncos en trozos menores, Antonio Quintela indica una da las causas del derribo: su base. «Tienes que fijarte que tienen un base de arena muy pequeña. Ahí -señala una tubería entre las raíces- hay una cloaca, por lo que se ve claramente que ahí se hizo un relleno».

El vecino, además, encuentra en los árboles una función más allá: «Tienen una doble vertiente, no es solo dar sombra. Estos árboles sirven también para que no puedan pasar los coches al parque. Hay una entrada en la que caben, pero si hay árboles no puede ser».

«Iremos a la plaza de España»

Tanto Candal como Quintela bromean con la pérdida de sombra: «Haberá que traer unha sombrilla para no morrer de calor», comenta el primero. «Iremos a la plaza de España», dice el segundo. «Si, si, alí creo que non caeu ningún. E que é unha zona moito máis abrigada e o vento non puido entrar coa mesma forza que aquí».