Una oleada de robos en pisos y comercios de San Agustín tiene en vilo a los vecinos

A CORUÑA

Los vecinos de la zona de San Agustín y la plaza del Humor denunciaron ayer que en las últimas semanas están padeciendo una fuerte oleada de robos en locales comerciales y viviendas de la zona. La presidenta de la asociación de vecinos de la plaza del Humor, Beatriz Rodríguez, aseguró que se trata de algo grave, dado que los ladrones entran en las casas y en los comercios cuando no están sus dueños dentro, «lo que significa que vigilan cuándo entra y cuándo sale la gente y conocen todos sus movimientos». Añadió que los vecinos «nos sentimos vigilados y estamos viviendo unos momentos de agobio y angustia».

Varios vecinos y comerciantes de la zona se reunieron ayer en la plaza del Humor con los concejales del Partido Popular Julio Flores, Pilar Farjas y Carmen Hervada, quienes explicaron que la preocupación por esta oleada de robos se extiende también a los barrios de Pescadería y la plaza del Comercio. Julio Flores explicó que también se ha incrementado este tipo de delitos en zonas como Los Rosales, Matogrande y Agra del Orzán. «Por ello pedimos la convocatoria de la junta local de seguridad, que no se reúne desde hace 14 años, y que se elabore un plan local de seguridad para coordinar las actuaciones de la Policía Local y la Policía Nacional», reclamó. Los vecinos de la plaza del Humor también coincidieron con el PP en reclamar la puesta en marcha de la policía de barrio y, sobre todo, más presencia de agentes por la zona. «Estamos contentos porque ya no hay botellón, pero en los últimos diez días han entrado en al menos cinco pisos y bajos de la zona; creemos que los que actúan pueden ser miembros de una banda organizada», indicó Rosa Rodríguez.

Según las denuncias que les llegaron a los concejales del PP, la escalada de robos comenzó hace dos meses y afectaron a joyerías, bares, jamonerías, ferreterías, restaurantes, ópticas, tiendas de ropa y, por supuesto, domicilios particulares. Los vecinos de la plaza del Humor indicaron que los ladrones actúan especialmente de noche y que van directamente a por el dinero y los objetos que pueden vender fácilmente, como joyas. Eso fue lo que se llevaron, por ejemplo, de la casa de María Luisa y María, dos hermanas que viven en la calle Pío XII. Los ladrones entraron en su casa durante la Nochebuena, entre las 21.30 y las 2.15 horas, mientras ellas estaban cenando con la familia. Los salteadores intentaron forzar una puerta y, al no conseguirlo, entraron por la de la cocina, tirando al suelo un enorme armario. Desvalijaron todo y no dejaron ni una toalla en su sitio. Se llevaron, sobre todo, joyas familiares y en especial, el reloj de oro que había pertenecido al padre de las dos mujeres. Lo peor, según cuentan, fue que al regresar a casa oyeron cómo alguien bajaba a trompicones por la escalera. Al ver que habían forzado las puertas se asustaron y volvieron a la calle. «Allí, por lo menos, nos sentíamos más seguras», explicó una de las hermanas. Después de hacer la denuncia y de que el cerrajero arreglara el desaguisado, pudieron volver a casa. Pero con la compañía de una sobrina porque «la impresión, el susto, fue enorme. Nos sentimos muy indefensas».

Precisamente para no tener esa sensación, en la ferretería Vecino, situada al inicio de las escalinatas de la calle Plaza, han colocado una verja para reforzar el cristal de seguridad que los ladrones intentaron romper a base de pedradas el pasado 7 de enero. Yolanda Ríos explica que cambian el cristal una media de cuatro veces al año, y los vecinos ya ni llaman a la policía porque, a base de escuchar tanto tiempo los efectos del botellón, ya no se asustan al oír ruidos sospechosos.