Estudiantes, amas de casa o profesionales dedican tiempo a prestar ayuda a enfermos y accidentados. Es la familia de Avan
03 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ahora, su nombre ya no resulta tan extraño, aunque todavía no se conozca el significado de las siglas que se leen en sus ambulancias. Avan, Asociación de Voluntarios para Ayuda a Necesitados, se lanzó hace unos meses a mantener durante 24 horas un servicio de asistencia a las urgencias, con transporte de emergencias.
Con una década de historia, la disponibilidad permanente depende de la de sus gentes, las personas que, sin recibir nada a cambio, deciden prestar su tiempo, atención y conocimientos a echar una mano a quien lo pasa mal. Son trece y algunos han conseguido incluso de esta forma llenar los largos días de paro. Como José Barbeito, Rafael Sabio, Carlos Garrido, o Iria Vázquez. En otros, eso del voluntariado se coló entre apuntes y libros, como le sucedió a Alejandro Pena, que está terminando cuarto de ESO, o a Mercedes Fernández, que estudia Nutrición. Carmen, por su parte, es ama de casa con hijos criados, de modo que encontró en la actividad que bulle en la sede de Alcalde Abad Conde una vía para canalizar energía y solidaridad.
Turnos
Sin peleas por los horarios, con disposición para facilitar la cobertura de todos los turnos, la organización se ve condicionada en otros casos por las obligaciones laborales de los propios voluntarios. Joaquín, por ejemplo, es autónomo, mientras que Matilde Salazar y Gloria Amboage son auxiliares de geriatría y trabajan en atención a la tercera edad. Los hay, además, que hacen doblete en tiempo laboral y de ocio. Como le sucede a Óscar Dopico y a Rosa Castedo, ambos trabajadores del 061, que se incorporan a las urgencias de Avan cuando acaban su turno «en el cero».
Se organizan dejando las noches, por ejemplo, para los que no pueden arrimar el hombro por el día. «Realmente, somos como una familia y a alguno incluso hay que decirle que no, que ya no venga, que el turno ya está cubierto», cuenta Carlos.
Dos vehículos
Abiertos al mundo de los voluntarios, no descartan tampoco otros apoyos, cuyas necesidades fueron creciendo a medida que se ampliaba su horario de actuación. Primero, sus ambulancias, por ejemplo, probaron a estar en la calle el fin de semana, después sumaron el viernes, el lunes... y así hasta las 24 horas los 365 días del año.
Estas personas donan, sobre todo, su tiempo y su dedicación a los demás. Y la oenegé se beneficia también de otras donaciones, como la de las ambulancias. Tienen dos, una de ellas cedida por la Diputación y otra conseguida merced a un acuerdo con Protección Civil de Cambre.