Gran parte de las mujeres que ejercen la prostitución en el área lo hacen para pagar deudas
A CORUÑA
Hace un año un grupo de miembros de la ONG Médicos do Mundo comenzó a trabajar en los ayuntamientos que forman parte del Consorcio das Mariñas para ayudar y conocer de primera mano la situación en la que viven las mujeres que ejercen la prostitución en estos municipios. Con la colaboración del propio Consorcio das Mariñas, ayer, Día Internacional de los Derechos Humanos, se presentó un informe que da cuenta de la situación en la que viven y trabajan 117 prostitutas, en su mayor parte extranjeras que se ven obligadas a trabajar para pagar la deuda que adquieren cuando viajan a España.
Estas mujeres ejercen su profesión, -«la mayoría obligadas», aseguró una de las responsables del informe- en dos locales de Arteixo, uno de Sada y otro situado en Bergondo. Cuatro establecimientos que fueron los únicos que dieron permiso al equipo de Médicos do Mundo para contactar con sus empleadas, a pesar de que intentaron contactar con todos los locales que desarrollan esta actividad en Abegondo, Arteixo, Bergondo, Betanzos, Cambre, Carral, Culleredo, Oleiros y Sada, «seguindo unha listaxe proporcionada pola Garda Civil». Estos concellos suman una población de más de 150.000 habitantes y, según los datos aportados por el estudio, por cada 1.000 hombres hay, al menos, dos prostitutas trabajando en estos municipios.
Como señaló José María Freire, coordinador del programa, «intentamos combatir todas las enfermedades, incluida la injusticia». Para ello, recordó el artículo 13 de la ?Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado». O el 25: «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios».
Entre estos olvidados están estas 117 mujeres. La mayoría, un 66%, brasileñas. Casi otro 20% de países Europa del Este, gran parte de Rumanía. La relación de países continúa con Nigeria, Colombia, República Dominicana, etc. En el estudio únicamente aparece una española. Por edades, el perfil se sitúa entre 25 y los 34 años, en esta horquilla entra casi el 59 por ciento de las prostitutas, y entre los 18 y los 24 años, un 29%.
Durante este año, el equipo ha ofreciendo información sanitaria, pero también sobre los servicios públicos a donde pueden acudir en caso de necesidad. La atención psicológica ha sido otro de los pilares de actuación, además de repartir materiales de tipo preventivo, como preservativos, tanto masculinos como femeninos, lubricantes y folletos informativos.
«El objetivo fundamental era lograr que estas mujeres se integrasen en la red pública de recursos sociosanitarios», explicó Freire. Una tarea complicada porque muchas están en situación irregular y «tienen miedo a identificarse».