Mujeres mayores con bastón, ejecutivos que van con prisa, jóvenes que cruzan sin mirar... en la plaza de Mina muchos cruzan en rojo o por zonas no autorizadas
07 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La paciencia no es una virtud que abunde entre un importante grupo de peatones que a diario caminan por la ciudad. De hecho, son incapaces de aguantar un par de minutos hasta que el semáforo les permite cruzar una calle, y habitualmente atraviesan la carretera de forma incorrecta y poniendo en peligro sus vidas y la de los conductores que circulan por las distintas vías.
La plaza de Mina, con cuatro pasos de cebra, es escenario a diario de la visita de centenares de estos ansiosos viandantes, muchos de los cuales ni siquiera se conforman con esperar sobre la acera a que el semáforo se ponga en verde, y prefieren aguardar sobre la primera línea blanca, raudos a cruzar cuando no pase ningún vehículo.
Entre estos intrépidos coruñeses se pueden encontrar desde mujeres mayores que se ayudan de un bastón para poder caminar, hasta ejecutivos con prisa que agitan su maletín al compás de grandes zancadas que les permiten llegar al Cantón Pequeño.
Tampoco faltan en este grupo jóvenes que ni siquiera miran si vienen coches y atraviesan casi a ciegas la carretera, muchas veces incluso sorteando los vehículos que circulan correctamente, porque ellos sí tienen el semáforo verde. Mención aparte merecen aquellas madres que llevan a sus niños en el carrito, y que mientras esperan a que se les dé paso, colocan el cochecito al principio del paso de peatones (es decir, fuera de la acera), con el peligro que supone que un turismo puede llevárselo por delante si pasa demasiado cerca.
Conductores
Lamentablemente, no solo los peatones cometen este tipo de infracciones, sino que también existe un porcentaje elevado de conductores que se caracterizan por incumplir las normas. De hecho, casi ninguno se detiene cuando el semáforo está en ámbar, y hay quienes incluso lo cruzan en rojo, poniendo en grave peligro la vida de los peatones.