¿Pero esto es una calle peatonal?

A CORUÑA

Los coches desoyen la prohibición de circular por Angel Senra, un vial en el que los peatones se apartan ante los vehículos

24 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los vecinos de la calle Ángel Senra aún siguen contando los días. Los «días contados» que el alcalde de la ciudad Javier Losada prometió que tenía el tráfico rodado en el vial. Fue el pasado 14 de octubre en una insólita rueda de prensa que tuvo lugar en la propia calle. En ella el regidor anunció las obras de reforma de la calle que tendrán lugar el próximo año.

Esa promesa despierta sonrisas a quien, día a día, tiene que esquivar los coches. Doce menos cuarto de la mañana. Cinco vehículos están aparcados. Uno de ellos tiene las luces de emergencia puestas. El resto, sin nada que advierta la excepcionalidad de su parada. Más bien toda normalidad. Por las bocacalles existe un continúo goteo de vehículos que la cruzan transversalmente. Los habituales de la zona confiesan que es lo normal. El ocasional se pregunta: «¿Pero esto es una calle peatonal? ¿Cómo es que están esos coches ahí aparcados?»

El lugar más conflictivo de la zona es el tramo comprendido entre las calles Capital Juan Varela y Oidor Gregorio Tovar. Los coches estacionan al lado de los bancos (de sentarse) con total normalidad. Uno de ellos, lo hace en el otro banco (el de depositar dinero) para realizar sus operaciones particulares.

Pero más que los coches aparcados, lo que más molesta en la zona es el tráfico constante de estos. En ese aspecto, el punto más negro se localiza entre Oidor Gregorio Tocar y San Vicente. En el cruce con la primera es donde giran. Los paseantes, avispados, ya caminan por la acera imaginaria, porque saben que ocurre constantemente. «Uns porque van ao garaxe, outros porque fan repartos nos negocios e outros porque si, pero aquí pasan continuamente coches», explica uno de los jubilados que recuerda las palbras del alcalde: «A ver si coa reforma para esto xa».

Peor a la noche

En un espacio de diez minutos se contabilizan hasta siete coches pasando por la calle. Solo uno de ellos lo hace para entrar en su garaje. Los vecinos dicen que la peor hora es a la noche. «Ahí deben pensar que xa non hai prohibición e todos pasan para San Vicente. O día que un deles se de a un cativo e cando se tomará medidas».