Alrededor de cincuenta alumnos de la escuela de nuevas profesiones participan hasta mañana en un seminario sobre accesibilidad para personas discapacitadas
12 nov 2008 . Actualizado a las 12:33 h.Sacar dinero de un cajero, entrar en una tienda, cruzar un paso de cebra o transitar por una calzada con obras, son acciones que parecen muy sencillas, pero que suponen grandes dificultades a las personas discapacitadas. Cómo afrontar este tipo de situaciones es el objetivo del curso que se imparte en la Escuela Universitaria de Turismo de A Coruña hasta mañana y que pretende formar a los profesionales del turismo para actuar ante este tipo de problemática.
Alrededor de 25 alumnos que participan en el curso de turismo accesible salieron ayer a la calle en silla de ruedas, con un antifaz y guiados por un lazarillo para descubrir los obstáculos con los que se encuentra un discapacitado en su día a día. Una vez de vuelta en clase se dieron cuenta que la mayoría de los accesos de los locales comerciales no están preparados para este tipo de público. «Sólo uno o dos tenían rampa, y para eso era una ortopedia que debe estar acondicionada», señaló uno de los asistentes.
El grupo de alumnos hizo un recorrido por las proximidades de la Escuela Universitaria de Turismo, situada en el paseo de la Habana, suficiente para darse cuenta de la realidad que viven estas personas. «Algunos de los que iban con los ojos tapados hicieron un intento de ir sin su compañero del brazo y se angustiaron», comentó una de las responsables de la escuela. A su regreso a las aulas, los alumnos celebraron una mesa redonda donde comentaron situaciones personales a la vez que la monitora del curso les aportó algunos conceptos básicos sobre la atención a clientes con discapacidad, accesibilidad al entorno turístico, arquitectura, urbanismo y transporte, así como la normativa y ayudas técnicas de las que disponen. Precisamente durante el diálogo que se estableció entre los alumnos y la monitora, se puso de manifiesto que el «patrimonio no está preparado para que las personas discapacitadas lo visiten». «Las agencias de viajes están empezando a preocuparse por el turismo para gente con discapacidad, sin embargo la normativa actual está casi reducida a los establecimientos hoteleros», apuntó la monitora del seminario.
Los asistentes, alumnos de alguno de los tres cursos de la carrera, relataron en primera persona situaciones personales relacionadas con la materia del curso. «Yo vivo con una chica sordo-muda y me gustaría saber un poco más del tema, para saber cómo actuar en este tipo de situaciones», comentó uno de los jóvenes. «Mi tía está en silla de ruedas y desde pequeña estoy concienciada con estos temas», declaró otra de las alumnas. Hubo varios que reconocieron tener varios amigos en sillas de ruedas como consecuencia de accidentes de tráfico. Y la mayoría justificaron el interés en el tema de cara a su futuro profesional. «Si trabajas en este sector, me gustaría saber como actuar porque muchas veces sientes impotencia», comentó otra.
El curso está organizado por el Real Patronato de Discapacidad, en colaboración con Polibea Turismo. Ante la gran demanda de participación, hubo que realizar dos grupos, así es que ayer por la tarde se repitió la sesión. El objetivo del seminario es dotar a los estudiantes, futuros gestores de todos los eslabones de la cadena turística, de conocimientos y formación que impulsen la igualdad de oportunidades en materia turística y que generen un incremento de participación de las personas con discapacidad en todo tipo de actividades.