El coruñés que envió un e-mail y le regalaron un coche

Pablo Portabales pablo.portabales@radiovoz.com

A CORUÑA

A principios del pasado mes de septiembre Martín Neira regresaba de Ourense con su padre. Estaba cansado, así que decidió dejar el volante de su Polo color verde a su progenitor, un veterano conductor que en más de 40 años de carné jamás tuvo un percance en la carretera. Era un día lluvioso y papá Neira hizo su debut en la cuneta. «El coche quedó bastante fastidiado. Me dijeron que me saldría en 3.000 o 4.000 euros y al tratarse de un coche de nueve años el consejo fue que era mejor comprarse uno nuevo», recuerda Martín. A pesar del disgusto, se tomó el asunto con sentido del humor. Este vecino de Sada, de 33 años y que trabaja de profesor de Educación Física en el instituto Afonso X O Sabio de A Barcala, decidió organizar una fiesta a su querido vehículo porque «este coche me ha ayudado mucho y mandé un e-mail al programa de Buenafuente en el que le pedía que me compusiesen una canción para la celebración de despedida», comenta Martín. En aquel momento no se podía imaginar que aquel mensaje le iba a reportar un coche nuevo. De color rojo. Al presentador de la Sexta le llamó la atención la particular historia de este coruñés y su desparpajo y lo invitó al programa del martes por la noche, en el que le tenía reservada una sorpresa. «Me dijo que había llamado a la Volkswagen pero no pensé que la cosa iba a llegar tan lejos», comenta este aficionado a los coches llamativos. «Cuando me compré el verde pistacho fue el primero que se vendió en Galicia», asegura. Tras unos instantes de incertidumbre, Andreu Buenafuente desveló el misterio: un Polo nuevecito, pero de color rojo, que en unos quince días le dijeron que le entregarán en el concesionario coruñés. «Es una pasada, mandando un e-mail gané un coche», recalca. Si Martín ya era una persona muy conocida en su entorno por lo extrovertido de su carácter y el coche verde, imagínense ahora tras su aparición televisiva y con el flamante Polo rojo.

La imagen parece tomada un día de abril en Sevilla, pero en realidad corresponde a una otoñal jornada coruñesa y los chavales que aparecen en la fotografía son alumnos de la Grande Obra de Atocha, que ofrecieron un espectáculo en el Circo de Artesanos. «Fui a ver la función de fin de curso del colegio y me gustó mucho cómo lo hicieron estos niños, que tienen entre 5 y 6 años, así que invité a su profesora, Marisa Sobrado , a que los trajese aquí», comenta Victoria Eugenia Barea , entrañable profesora de sevillanas y castañuelas en la veterana sociedad, que además trabaja en el quiosco de la plaza de España. Ahí tienen a la cantera flamenca coruñesa.

En varias ocasiones hice referencia en esta sección a los encuentros que organizan los betanceiros y las betanceiras que cumplen medio siglo de vida, que empiezan a juntarse para comer o cenar cuando llegan a los 50 y que después quedan cada año para recordar viejos tiempos. El programa suele ser siempre el mismo, misa, bombas de palenque, foto de familia, enchenta , chistes, cánticos regionales y, al día siguiente, dolor de cabeza. Pero hoy quiero destacar a los nacidos en el año 1953 ,que fueron más allá en la organización del encuentro y contrataron un autobús para visitar dos bodegas de las Rías Baixas y comer en un restaurante de A Guarda. Me cuentan que otros grupos de betanceiros ya están pensando en imitar a estos animados convecinos. Una celebración que se acaba de reinventar.

Dense prisa los interesados porque mañana concluye el plazo para presentarse al concurso de fotografía José Sardina que organizan los antiguos alumnos y amigos del Hogar de Santa Margarita, una entusiasta asociación que preside Alberto Macho Ponte . El fallo del jurado está previsto para el 4 de noviembre y las mejores imágenes quedarán expuestas en el propio centro hasta el día 7, jornada en la que tendrá lugar la entrega de premios de esta décima edición. Ya les contaré quien gana el certamen.