El visitante más esperado de la torre de Hércules llegó casi de incógnito. El pasado miércoles, mientras todas las miradas ciudadanas estaban puestas en el teatro Colón, un inglés cruzaba las puertas del casi bimilenario faro. No era un turista. Era un inspector del Icomos, el organismo asesor de la Unesco en materia cultural, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos en sus siglas inglesas). Su informe es clave para el triunfo de la candidatura de la Torre a patrimonio de la humanidad. Lo trasladará al comité ejecutivo del Icomos, que es el que presentará el informe definitivo al Comité de Patrimonio Mundial (el que finalmente otorga esta distinción). Éste acepta en casi el 100% de los casos las propuestas realizadas por el Icomos. Al examinador le gustó lo que vio.
Ninguna institución se quiso ayer pronunciar sobre la visita. Desde el Ministerio de Cultura explicaron que este departamento opta por no desvelar detalles sobre la evaluación, «pues preferimos no interferir en el proceso y facilitar el trabajo del inspector». También rechazaron pronunciarse el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria. Pero fuentes extraoficiales confirman que el experto del Icomos se llevó una impresión favorable.
Conservación
Al inspector le sorprendió agradablemente el buen estado de la parte romana de la Torre, o sea, su interior. La reforma dieciochesca realizada por Giannini, consistente en un caparazón de granito, respetó escrupulosamente ese interior, pues incluso colocó piedras negras en aquellas zonas en las que, dado el estado de deterioro, tuvo que intervenir. Valoró también el hecho de que el faro siga realizando un servicio público.
Otro factor a favor es la identificación de las instituciones local, autonómica y estatal con la candidatura, así como el respaldo de la ciudadanía a la causa, apoyo que pudo comprobar en las calles de la ciudad.
Entorno
Desde la parte superior, el evaluador pudo realizar una panorámica del entorno. Consideró interesante la redacción de un plan de protección del monumento y de su entorno, que está en proyecto. También preguntó por el centro de recepción de turistas: no lo hay, pero lo habrá en un futuro.
Al inglés, que realizó numerosas fotografías durante su recorrido, le agradó también el expediente del Gobierno y la Xunta, sustentado en las aportaciones del Instituto de Estudios Torre de Hércules (IETH).
Precisamente, el IETH había propuesto la organización de una cadena humana con motivo de la visita del inspector. Se trataba de impresionarlo. Finalmente lo descartó porque Icomos-España advirtió de que podría ser contraproducente e interpretarse como una presión al examinador, que siempre prefiere la máxima discreción posible. Gozó de ella. El inglés abandonó ayer A Coruña con destino a la ciudad departamental: el Ferrol Ilustrado también aspira a ser a patrimonio mundial, pero todavía no ha superado el corte nacional, lo que la Torre logró hace un año y seis días.
La candidatura del faro coruñés se encuentra en estos momentos en fase de evaluación, que tiene dos partes. Una ya ha concluido: la realización de una misión por parte de un experto en la materia designado por el Icomos, con el fin de comprobar sobre el terreno los valores del bien propuesto. Otra continúa: el análisis del expediente documental presentado por el Ministerio de Cultura. El siguiente paso será la decisión del comité ejecutivo del Icomos sobre la Torre una vez que conozca el informe del evaluador. El último será en Sevilla, donde a finales de junio se reunirá el Comité de Patrimonio Mundial.