Las primeras horas de la mañana de ayer se convirtieron en un auténtico martirio para aquellos automovilistas que querían entrar o salir de A Coruña. Las primeras retenciones de tráfico registradas en sentido salida de la ciudad se iniciaron minutos antes de las ocho de la mañana. A esa hora, los trabajadores de la concesionaria de la AP-9, la autopista que une A Coruña con Tui, iniciaron las operaciones que ya llevan realizando desde hace un tiempo, y cuyo objetivo es la de mejorar la capa de rodadura de la carretera. En este caso, en el kilómetro 12.
Para ello, los operarios se vieron obligados a cortar uno de los carriles del vial. Esta medida, y el horario en que se procedió a la inutilización de la carretera, hicieron que poco a poco se fueran produciendo pequeñas retenciones, que finalmente se convirtieron en importantes colas de varios kilómetros. Esta situación, por efecto dominó, también causó importantes problemas de tráfico en las carreteras que unen varios núcleos urbanos del área metropolitana con la ciudad de A Coruña.
Trabajos nocturnos
Fue tal el caos que provocó la decisión de cortar el vial de la AP-9, que los responsables de la empresa concesionaria de la autopista, Audasa, ordenaron paralizar las obras. E, incluso, decidieron que los trabajos se realicen, a partir de hoy, por las noches.
Como consecuencia de estas obras, a esa misma hora se colapsó Alfonso Molina. En esta ocasión, el caos circulatorio no se debió a ningún incidente ajeno a la carga de tráfico que soportó a primera hora de ayer la arteria de acceso y salida más importante de A Coruña.
Las colas llegaron hasta casi el kilómetro 7 de la AP-9 -a la altura del área de servicio de O Burgo-. Pero, además, los inconvenientes para circular también afectaron a la carretera de las playas (la vía procedente de Mera), la conexión de O Burgo con A Pasaxe y a la N-VI).
Las fuertes retenciones hicieron que algunos conductores optasen por utilizar el acceso alternativo por las Xubias, pero este vial también se vio saturado por la carga de tráfico. Y los problemas no pararon ahí. Las colas impidieron una circulación fluida hacia los accesos a los polígonos industriales de Pocomaco y la Grela. E, incluso, afectaron seriamente a la ronda de Outeiro, avenida de Finisterre, Linares Rivas y plaza de Orense.
Los problemas se fueron subsanando a medida que iba transcurriendo el tiempo, y se puede afirmar que, sobre las nueve de la mañana, tan solo se registraban retenciones menores.
Accidente
Las trabas en la circulación rodada volvieron a producirse alrededor de las seis de la tarde, y fue una vez más en la AP-9, a la altura del kilómetro 7 del vial rápido, en sentido Santiago.
Los problemas surgieron tras producirse un accidente en el que se vieron involucrados cuatro automóviles. A pesar de la aparatosidad del siniestro, no se registraron daños personales, pero sí importantes averías en los vehículos. A pesar de la rapidez con que actuó la Guardia Civil de Tráfico, se produjeron retenciones durante unos 40 minutos.