El fundador de la librería Maside se dedicó antes a venderlos a plazos y su hija recuerda que todas las semanas les llevaban a buscar nuevas lecturas
14 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Sostiene Xavier P. Docampo que a los pequeños hay que enseñarles a ver la lectura como un placer, no como una obligación. Conocedores o no de esta teoría, los padres de Ana Nuñez Maside la pusieron en práctica en su día puesto que ella aún mantiene muy vivo un recuerdo de su infancia: «Todos los viernes por la tarde íbamos a la librería Ágora a buscar el libro de la semana». Era una sencilla manera de inculcar la pasión por la literatura que terminó con esta familia formando parte de un gremio que Alberto Manguel califica como «los verdaderos héroes» de la literatura: libreros.
Rodeado de facturas, números y libros, Ricardo también evoca aquellos viajes a la desaparecida librería y la ilusión por la lectura. Apunta que ahora solo va un par de horas por la librería porque sigue llevando la contabilidad «pero ya no atiendo al público». Fue en el mes de mayo de 1980 cuando abrieron la librería y le pusieron el nombre del apellido de su mujer «porque era mas gallego». Ana recuerda que en esa trastienda, tan mitificada en otras épocas, su madre tenía sus cafés y sus conversaciones «pero ahora todos vamos corriendo y no queda tiempo para nada». De hecho, reconocen que con mucha frecuencia se llevan a casa revistas y libros para mantenerse al día con las novedades.
Y es que los clientes siguen pidiendo que les recomienden libros de lectura: «Tienes que conocer un poco los gustos de cada uno y también influye mucho el estado de ánimo porque en esto de los gustos no hay recetas», apunta Ana, que solo estuvo un año trabajando en otra empresa y lleva 20 en la librería.
Ricardo, que estudió en los maristas y luego en los salesianos, recuerda que antes leía mucho, desde los clásicos franceses a los rusos, sin olvidar lógicamente los castellanos, «Lope de Vega, que ahora creo que no lo soportaría, porque los gustos también van cambiando», sostiene.
Mandan las editoriales
La librería Maside comenzó especializándose en libros de Derecho, facilitando incluso el aplazamiento de los pagos. «Recuerdo que los sábados teníamos colas, y largas, antes de que empezara aquí la Universidad», apunta Ricardo. Estas ventas han bajado mucho, aunque ellos siguen preocupándose de saber cuales son los manuales recomendados por los profesores, recogerlos en un tríptico, asesorar a los alumnos y hasta servir los pedidos a través de la web: www.libreriamaside.com. De todos modos, la librería se ha diversificado mucho y en la misma es posible encontrar desde los últimos títulos de obras infantiles hasta volúmenes de cine, narrativa o arquitectura.
Ricardo y Ana consideran que el gran competidor del libro es Internet y argumentan que en la red están desde los apuntes de los profesores a los vademécum médicos o mucha legislación «que hasta ahora estaba en los libros». Destacan la fuerza de las grandes superficies, que el mercado lo marcan los grandes grupos y que los libreros «no somos los que ponemos los precios a los libros, eso lo hacen las editoriales».