Steve McQueen aparca en Soñeiro

Manuel Otero

A CORUÑA

Un concesionario de Sada vende y alquila algunos de los coches más legendarios de la historia de cine, desde el Mustang de «Bullitt» a un coche de policía americano

24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando a los cinéfilos se les pregunta por las mejores escenas de persecución con coches de la historia del cine, casi siempre se nombran tres películas. Por una lado Bullitt, en la que Steve McQueen, a los mandos de un Mustang, seguía a un Dodge Charger por las empinadas calles de San Francisco. Una secuencia que comienza con la antológica música de Lalo Schiffrin, pero en la que enseguida toma protagonismo el sonido de estos dos coches genuinamente americanos. Otra de las más recordadas es la de Un trabajo en Italia, en la que tres pequeños Mini Cooper recorren a toda velocidad las calles de Turín cargados con un fabuloso botín de oro. Por último, la escenas que nunca falta en este tipo de listas es la que protagoniza un típico coche de policía americano, un Dodge, que tiene un papel casi más protagonista que Dan Aykroyd y John Landis, en Granujas a todo ritmo.

Todos son coches que forman parte del imaginario colectivo gracias a la fuerza del cine. Difíciles de ver, excepto si se pasa por la avenida de As Mariñas, en Soñeiro, poco antes del Espíritu Santo. Allí, el concesionario de coches clásicos XL Cars.es ha logrado reunir a estas tres joyas junto con otras muchas, como un Chevrolet Camaro, un Corvette Stingray de 1971 o un Cobra, que comparten espacio con un Jaguar E-Type descapotable.

Javier Lameiro, el dueño del establecimiento, recuerda cómo comenzó en el mundo de los clásicos: «Mi primera compra fue un Seat 600, de los llamados mirabragas, porque las puertas se abrían en sentido contrario al habitual. Después pasé a un Cobra y, más tarde, compré un Mustang». Javier explica que acabó metiéndose tanto en este mundillo que terminó por abrir su propio negocio.

Para Francisco, uno de los empleados de XL Cars.es, hay varios tipos de compradores. Por un lado, «los que recuerdan el coche que tenía su padre cuando eran pequeños, un Mini, un 2CV... un coche que forma parte de sus recuerdos y que ahora quieren tener». Francisco también habla de los que siempre quisieron tener un determinado automóvil y que «vienen aquí para que nosotros se lo busquemos. Tenemos personal en EE.UU. que puede conseguir cualquier modelo. Nosotros gestionamos todo el papeleo y el transporte para traerlo». Por último, Francisco habla de los auténticos coleccionistas: «El nivel económico no tiene por qué ser alto. Hay gente que compra un Mini por 2.000 euros, lo restaura, después lo vende por 5.000 y con ese dinero compra otro para restaurar. Es una cadena».

«Conozco gente que si saca el coche para pasear y se pone a llover lo mete debajo de un puente y espera a que pare la lluvia. Los cuidan como oro en paño», dice Francisco para explicar la pasión que tienen algunos coleccionistas.

Además de vender e importar estos vehículos, Javier Lameiro también los alquila para todo tipo de actos. El coche de policía americano muestra en su parabrisas: «Se alquila para rodajes de anuncios, bodas, despedidas de soltero y... divorcios».