Madre e hijo arreglan zapatos, botas y tacones de los vecinos de Matogrande
17 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Hace veintiséis años que regresó de Bélgica con el oficio de zapatera aprendido. Sin embargo, el arte de arreglar zapatos le viene en la sangre. «Mi padre también se dedicaba a esto, y la casa de mi abuelo era conocida como la casa del ferreiro, porque entre otras cosas ya arreglaba zuecos», explica María Espasandín Blanco.
Por eso no es de extrañar que desde hace tres años su hijo Jorge decidiera dejar los estudios para ayudar a su madre. «A mí no me gustaba mucho estudiar y antes de que mi madre tuviera que contratar a alguien para trabajar, pues me vine yo».
Aunque María no se siente jefa ni Jorge subordinado, las relaciones de trabajo entre ambos funcionan a la perfección, ya que han dividido las tareas. «A mí me gusta más todo lo que tenga que ver con el taladro o poner tacones», señala Jorge, que detesta todo lo que relacionado con bolsos y sandalias. «Antes de que llegara Jorge, cuando me venían a pedir una llave era un follón», comenta María.
Mejoraron la relación
María y Jorge reconocen que su relación ha mejorado notablemente desde que comparten oficio. «Ahora nos entendemos mejor, antes entre el instituto y ella trabajando, solo la veía de noche, ahora podemos hablar más», explica Jorge.
Es por eso también que ambos se solidarizan el uno con el otro a la hora de establecer los horarios. «Es verdad, ahí sí que se nota que trabajo con mi madre. Por las mañanas temprano es ella quien viene, pero yo también me porto bien: los sábados, desde que yo estoy aquí, ella no trabaja», explica Jorge.
Esta cercanía entre madre e hijo a veces puede pasar factura: «Es verdad que cuando tenemos algún tipo de problema en el trabajo lo llevamos a casa». Y eso que en verano se siguen arreglando los mismo zapatos que durante el resto del año. «Los zapatos son el pan de cada de día», explica María Espasandín.
Hace siete años que inauguró la zapatería Tacos en el barrio de Matogrande. «Se nota cuando vienen a arreglar los zapatos el nivel alto de la gente la zona, lo sabes por las marcas de los zapatos, mucho de ellos son firmas caras, como Martinelli».
Jorge, que se considera muy sincero en el tema del calzado, se perfila como el sucesor al frente del negocio, ya que aunque tiene otro hermano, Pablo, que de momento continúa con sus estudios, su madre afirma que «no lo veo en el negocio familiar».