Durante la tarde-noche de ayer era complicado entrar en la plaza de María Pita; la mayoría de los que lo intentaban lo hacían por la zona de los soportales. En uno de los laterales, un amplio espacio vallado protegía los coches de época que fueron llegando a partir de las cinco de la tarde. En el resto del recinto se apilaban las sillas para el concierto que ofrecerá hoy (21.30 horas) la Orquesta Sinfónica de Galicia en su primera actuación de la temporada.
Alrededor de las ocho de la tarde, todos los músicos de la Orquesta Sinfónica y el coro de la misma comenzaron los ensayos; la primera parte de los mismos concluyó con el rock del Dépor coreado y aplaudido por un numeroso grupo de personas que seguían los ensayos desde los soportales. Otros lo hacían desde las repletas terrazas cubiertas, mientras que numerosos turistas se asomaban y lamentaban tener que dar vuelta, ya que no podían acceder a la zona de las sillas. «Si el concierto es mañana, supongo que no querrán quedarse ahora para coger sitio», bromeaba uno de los coruñeses que pasaba por el lugar.
Y es que mientras los músicos ensayaban, el personal encargado fue colocando las sillas. En total son casi cuatro mil asientos los habilitados para el público, de los que unos 1.400 corresponden a las gradas y el resto a las sillas que quedaron instaladas anoche.
Tras la primera parte del ensayo, el coro, que cumple diez años y está dirigido por Joan Company, dio por concluida la tarea. Mientras sus componentes abandonaban el escenario, Víctor Pablo Pérez, que dirigirá esta noche la Sinfónica, conversaba con José Luis Turina, autor de la obra Hércules y Cronos, que será estrenada hoy por la OSG. Se trata de una composición que está dedicada al 800 aniversario de la ciudad.
Este no será el único estreno, en un programa en el que tienen especial protagonismo los compositores gallegos y sobre todo coruñeses; y es que en el repertorio figura Tango, un tema compuesto por Sergio Moure y que forma parte de la banda sonora de la película Inconscientes.
Alrededor de las diez y media de la noche concluyeron los ensayos de la Sinfónica, mientras todos miraban al cielo esperando que el tiempo permita la celebración del concierto de esta noche.