Desde Uzbekistán. Confieso que es la primera vez que hablo con alguien de este país situado en Asia central y que limita al norte con Kazajistán, al sur con Afganistán, al noreste con Kirguizistán, al sureste con Tayikistán y al suroeste con Turkmenistán. Compadezco a los alumnos de geografía de esta república, independiente desde 1991. «Yo soy de la capital, Taskent», me comenta Cristina Adenina , una joven sonriente y de pelo rubio que lleva en A Coruña desde el año 2002. «Fue gracias a una amiga de Armenia que se había venido a trabajar aquí», recuerda en un castellano muy bueno. Ahí la tienen, con el enorme talón que acredita el importante premio que acaba de ganar. Quedó de primera entre casi un centenar de alumnos de escuelas de moda de toda España que se presentaron al concurso Martina de diseño de calzado y complementos Inditex. «Presenté dos colecciones de hombre y otras dos de mujer. Diseñé zapatos, bolsos y cinturones», me explica mientras me muestra el cuidado trabajo que le valió el galardón y los 1.500 euros con los que estaba dotado. Entre elogios. «Es buenísima, tenaz y humilde. Es una persona con mucho gusto, Viajó por el mundo adelante y se nota. A pesar de su juventud sabe enfrentarse a cualquier problema. Primero estudió patronaje y ahora está haciendo diseño y solo le quedan asignaturas sueltas, pero siempre saca notas magníficas. Todo lo que hace lo hace a conciencia», destaca la directora de la escuela Goymar, María del Carmen Herranz . La uzbeka que posa sobre la hierba del parque de San Diego está llamada a conseguir grandes metas. Una Ana en Santa Ana. «Desde que era muy pequeña siempre le llevó flores a Santa Ana y este año la niña se empeñó en celebrar su primera comunión el día de su santo», me comenta Elena, la tía de Ana García Taibo , una vecina de Mera de 8 años que ha obligado al párroco de la localidad a variar por primera vez en la historia el programa de misas del próximo sábado. «Va a haberlas a las 10, las 11, a las 12, y la solemne a las 13.30, e incluimos una expresamente a las 12.30 para la primera comunión de Ana. Era tanta la ilusión de la niña con que coincidiera con su santo que atendimos su petición», destaca el sacerdote Manuel Rial, que no recuerda «haber hecho una ceremonia así el 26 de julio y menos una misa especial para una Ana», apunta. «Es todo blanco con una lacito lila con una flor y de mango cortita. Es bonito», me apunta la pequeña sobre su vestido.
Es la primera vez en mucho tiempo que escucho a alguien hablando en positivo del momento que vive el sector inmobiliario. «Yo creo que estamos despertando», afirma convencido Balbino Trigo Díaz , propietario, precisamente, de la inmobiliaria Ronda de Lugo y que ayer hizo escala en A Coruña dentro de una particular ruta promocional que le llevó en los últimos días por distintas ciudades españolas. «No es solo promoción. Lo que quiero transmitir a la gente es que la vivienda no baja, que el próximo año va a valer más», argumenta al lado de un Citroën 11 del año 1953 que es el eje central de la singular campaña. Al histórico vehículo le pegó la publicidad de su empresa y su eslogan. «Es un espectáculo. Los ciudadanos primero se fijan en el coche pero después leen lo que pone y se ríen», confiesa Balbino, que hoy mismo tiene previsto finalizar en su tierra el recorrido de casi 4.000 kilómetros que empezó en Luarca para continuar camino de Bilbao y después por Burgos, Guadalajara, Madrid, Segovia, Salamanca, Zamora, Extremadura y de vuelta a Galicia. Todo en un vehículo en el que no supera los 80 kilómetros por hora. ¡Lo que hay que hacer para vender pisos! «Eso es lo que piensa la mayoría de la gente que me ve pasar», apunta Balbino. Estamos en plena locura inmobiliaria. Habrá otros como Balbino que, en lugar del coche-anuncio, optarán por encomendarse a Santa Ana o irse a construir a Uzbekistán.