Una torre de Hércules para ver y para tocar

Laura Queijeiro

A CORUÑA

«Me ha dicho mi padre que dentro de la Torre hay un lobo que se quiere comer a todos los perros», comentaba ingenuamente Isaac León, uno de los 550 niños que ayer visitaron la torre de Hércules como colofón al primer turno de los campamentos urbanos promovidos por la concejalía de Servicios Sociales.

Ataviados con gorros color naranja para protegerse del sol, los niños del centro cívico de San Diego y de los colegios Sagrada Familia y Curros Enríquez pudieron ver ayer en vivo las estatuas y la simbología que gira alrededor del faro. Allí todos demostraron una lección de sabiduría ante los turistas: «La torre romana se diferenciaba de la actual en que se encendía con fuego», explicaba Juan Rifón ante la mirada estupefacta de algún visitante. Punto y final divertidísimo a un campamento en el que, como dice Enma Capelo (una de las niñas), «todos nos hemos hecho muy amigos».