«¡Sofía!, ¡Sofía!... ¡Vivan los Reyes!»

F.? E. / M.? C.

A CORUÑA

Decenas de coruñeses se concentraron en los jardines de Méndez Núñez para aclamar a don Juan Carlos y a doña Sofía

16 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No hubo flores para la reina ayer en A Coruña. Hubo vítores de los vecinos que, agolpados junto a la valla que separaba los jardines de Méndez Núñez de la entrada del Kiosco Alfonso, dieron la bienvenida a los monarcas al grito de «¡Sofía, Sofía...!» y «¡Vivan los Reyes...!». Pasaban únicamente tres minutos de la una de la tarde, cuando los Reyes descendieron del coche oficial con matrícula de la corona. Les acompañaban seis vehículos más, que llegaron hasta la puerta del edificio modernista que alberga la muestra Alfonso IX y su época, y que durante los últimos días fue objeto de un lifting arquitectónico que tocó la fachada delantera y los laterales. No hubo tiempo para llegar a la parte de atrás.

El rey Juan Carlos bromeó ante la multitud con el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, con el que ya había viajado desde Vigo en el mismo helicóptero, en el que también se desplazó el delegado del Gobierno, Manuel Ameijeiras. Saludó al alcalde, Javier Losada, y aguardó a su esposa para entrar a ver la muestra sobre el hombre que concedió el título de ciudad a A Coruña hace 800 años.

La reina, ante los vítores del público, echó la mirada hacia el jardín para dirigirse a todos los que, poniéndose bolsos, servilletas y periódicos por montera para protegerse del sol, aguardaban la llegada de los monarcas. Varias horas eran las que llevaban esperando unas vecinas del barrio de los Castros que, aunque ya eran veteranas en presenciar desde la barrera visitas reales, no faltaron a la cita de ayer en los Cantones. Hoy irán a los festejos de la Virgen del Carmen. En medio del alboroto, una niña extravió a sus padres. Sus llantos desesperados los consoló un agente de la Policía Nacional. El despliegue de seguridad valió esta vez para encontrar, en unos minutos, a la madre.

Poco más de media hora duró el paseo por la muestra. La reina puso especial atención en las explicaciones del comisario, Fernando López Alsina. Fuera, la gente continuaba esperando para poder contemplar otra vez a los reyes en el corto paseo que separaba el Kiosco de la carpa en la que aguardaban el resto de invitados al cóctel, servido por Pablo Gallego.

Bandejas con vinos blancos y tintos, refrescos y agua sin gas comenzaron a circular entre los presentes. Luego llegó la empanada de atún y el foie. El monarca, acompañado en todo momento por el alcalde, charló animadamente con los invitados que fueron desfilando a su alrededor. Cerca avanzaba la reina, que conversó animadamente con varias invitadas. También con Flora Pérez Marcote, la esposa de Amancio Ortega.

Entonces continuó el desfile de bandejas. Llegó el gazpacho de sandía, los bouquet de piña con gambas, el queso con anchoas y, algo que nunca falla, el jamón ibérico.