Los Burning, banda seminal del rock español, actúan esta noche en la Hípica y la semana que viene en Miño
11 jul 2008 . Actualizado a las 12:15 h.Hace doblete en A Coruña una leyenda llamada Burning, un grupo que a mediados de la década de los setenta revolucionó el panorama musical de Madrid y devolvió al rock and roll la peligrosidad que había perdido con los acordes de guitarra acústica de los cantautores. Los Rolling Stones españoles, que hicieron que gente como Loquillo se dejase las patillas largas, siguen en activo tras treintaytantos años de carrera y varios miembros que quedaron por el camino. Johnny Cifuentes lleva a los teclados -y ahora a la voz- desde el primer disco, y presume de estar en un gran momento. Algo que podrá comprobarse esta noche en la Sociedad Deportiva Hípica y el próximo viernes en Miño.
-Se les nota cierta querencia por estas tierras. ¿Es por la gastronomía?
-Es porque somos muy bien acogidos. Señal de que la gente en Galicia tiene buen gusto y que nos quieren. Pero es evidente que la gastronomía también acompaña. Vivir en Madrid y subir hasta aquí, a saludar a los amigos, es una gozada. La gente gallega es muy roquera, más que de Madrid para abajo. Y no hablo solo de los conciertos, hablo de las noches posteriores
-Convénzame de que no puedo perderme estos conciertos.
-Creo que es el mejor momento para vernos en directo. Un concierto de un grupo como el nuestro, con más de 30 años de experiencia, es algo que no puede uno perderse. Estamos en un momento estupendo, y el que opine lo contrario que venga y me lo diga a la cara.
-Acaban de publicar «Desnudo en el Joy», un disco grabado en directo que dará buena cuenta de lo que afirma.
-Exacto. Es una joya. 26 temas, con alguna sorpresa de los Rolling Stones, con un deuvedé... Un documento total. Este tipo de cosas son de agradecer, porque uno no sabe hasta cuando puede durar esto. Nada es eterno.
-En el disco colaboran Pereza.
-En cierta manera, los Pereza cogen el testigo de los Burning. Son unos chavales increíbles. Hace un par de años coincidimos en un concierto y pasamos una noche estupenda, tras la que decidimos colaborar. Para el próximo disco, del que ya tenemos unos temas hechos, Leiva meterá alguna guitarra. Es buenísimo, toca casi cualquier instrumento a la perfección.
-Son uno de los grupos que se han declarado fanáticos de Burning. ¿Cómo se lleva el estatus de leyenda?
-Esas cosas se van forjando con los años y ni te das cuenta. Yo solo se que cuando subo las escaleras del escenario sigo temblando igual que al principio, pero con unas cuantas arrugas más.
-¿Hay una buena cantera de roqueros a día de hoy?
-Cuando salimos nosotros había poca gente en esto del rock and roll. Por eso la gente se ha quedado con nosotros o con Rosendo como referentes. Ahora hay más, y muy buenos grupos. Y hay mucho genio metido en el local de ensayo, pero que no puede grabar por eso de la crisis de las discográficas. La gente se ha concienciado de la importancia de hacer buenas canciones. Lo intrascendente no tiene valor, dura un año, pega el pelotazo en verano y después cae en el olvido para siempre. Lo auténtico es lo único que perdura.
-En cuanto a los conciertos, ¿veremos una colección de clásicos?
-Por supuesto. Aparte de alguna cosita nueva, para ir probándola, el show recorre temas desde nuestro nacimiento. Yo si voy a ver a los Stones y no me tocan Brown sugar, como que me falta algo. Por eso no faltarán Mueve tus caderas o Qué hace una chica como tú... Tenemos montadas más de treinta canciones y, según esté el ambiente, tiramos por un lado o por otro, sobre la marcha.