La ingente colonia brasileña que existe en la ciudad ha tomado San Juan como una de sus fiestas predilectas. «Es que es algo espectacular», sostiene Miriam dos Santos, una coruñesa de adopción originaria de Sao Paulo que anualmente acude al Orzán junto a los Kilomberos. «Tenemos ya como un punto fijo en la playa, pero a los españoles se ve que les gusta mucho la batucada , porque se une muchísima gente». Así es: el año pasado era uno de las zonas más movidas y bulliciosas del arenal.
«Toda esa mezcla de gente es una maravilla. Esa noche no importa el estatus social, el color de piel o la profesión que tengas. Todo el mundo está unido por la fiesta». Ese estallido lúdico casa muy bien con lo brasileño («donde haya baile y fiesta, ahí estamos los brasileños, que nos adaptamos a todo», se ríe) y para demostrarlo, desafiará a los horarios laborales de su profesión: «El martes trabajo, pero tanto da, se hace el sacrificio. Aunque se duerma poco merece mucho la pena». Miriam lo compara con su país: «En Brasil es muy diferente, se hace alrededor de las iglesias y se dispersa la gente, no como aquí, que van casi todos a las playas».