Artistas, creadores y hosteleros ofrecen opiniones diversas sobre el avance del programa elaborado por el Ayuntamiento para las celebraciones María Pita 2008
17 jun 2008 . Actualizado a las 15:13 h.El octavo centenario de la ciudad y la candidatura de la torre de Hércules a patrimonio de la humanidad habían situado las expectativas de los ciudadanos de cara a los festejos veraniegos en un lugar muy alto. El contenido del cartel de fiestas presentado por la concejalía correspondiente para este verano ha generado dispares reacciones entre el mundo cultural de la ciudad. Músicos, técnicos de sonido, artistas, arquitectos y cocineros han mostrado su conformidad con los actos propuestos por el Ayuntamiento o su decepción ante unas fiestas que esperaban, dadas las circunstancias, más excepcionales.
La poca ambición de las actuaciones musicales previstas y una cierta sensación de dejá vu en el resto de acontecimientos programados hacen coincidir al sector más crítico. Este sentimiento es expresado por Bieito Romero, líder de Luar na Lubre, que califica el listado de actuaciones musicales como «frouxo. Incluso diría que triste». La razón, que no se apuesta los suficiente por el producto local: «Está ben que traian a xente de fóra con poder de convocatoria, pero combinado con artistas galegos. Falta valorar o propio, e máis se estamos reivindicando o tema da Torre. E iso que aquí hai un potencial musical enorme en todos os estilos».
Romero achaca a las fiestas de la ciudad una dolencia histórica, que no depende ya del cartel de este año. Es la falta de popularidad: «Boto en falta enterarme de que estamos en festas. A xente non participa como antes, son coma días normais. En cidades como Oviedo, Bilbao ou mesmo o San Froilán de Lugo, a xente salta á rúa e vívese dun modo especial. Nótase que hai festa».
Más contundente al respecto se muestra Juan Carlos San Miguel, presidente de los libreros de A Coruña: «Comparado con el cartel de las fiestas de Vigo, no hay color. Parece que aquí han traído a los de Operación Triunfo cuando debería haber más variedad, un poco de todo... solo les faltó traer también a Pereza». San Miguel, que se queja de la elevada suma destinada a los fuegos artificiales, alude a la posibilidad de realizar una «encuesta entre la ciudadanía» para contar así con la opinión de «todos los estamentos de una ciudad que debería engrandecerse en todos los sentidos en su 800 aniversario».
En ese sentido, el arquitecto Alberto Unsaín es tajante: «A mí la feria medieval, los conciertos de la playa y los fuegos artificiales me importan más bien poco. Lo que creo que debería tener un eco mayor es la firma de la carta puebla. Eso sí marca la historia de una ciudad». Algo parecido aprecia el cocinero Pablo Gallego. Aficionado a la historia local, reclama mayor atención a la misma: «Echo de menos algo de historia de la ciudad. Se trata de un aniversario, ¿no? Pues deberían centrarse las fiestas y hacer partícipes a los coruñeses».
Por su parte, la poetisa Yolanda Castaño afirma con resignación que «os tempos gloriosos do Noroeste Pop Rock xa pasaron. Aqueles concertos que traían a xente de fóra, como o dos The Cure, deron paso a unha celebración que ten xa un aire máis decadente». Para la escritora, la solución podría pasar por optar por menos grupos, pero con más tirón, para todo tipo de público: «O cartel é demasiado compracente coa música maioritaria, pero esquece as tendencias máis alternativas».
La carencia de protagonismo de la Torre es otro punto que también apunta Castaño: «Este ano tiñamos unha oportunidade única para exportar a súa imaxe de cara ao exterior», afirma.