Alumnos del instituto Urbano Lugrís compartieron actividades con estudiantes rumanos de intercambio
03 jun 2008 . Actualizado a las 11:38 h.Para la foto posaron veinte estudiantes. Sus institutos están separados por casi 4.000 kilómetros de distancia, pero por unos días compartieron sus vidas. La mitad son alumnos del IES Urbano Lugrís y los otros diez son estudiantes rumanos de un instituto de Bucarest, el Liceul Teoretic CA Rosetti, que vinieron a la ciudad para pasar diez días. El año que viene serán sus compañeros coruñeses los que les devuelvan la visita.
La complicidad entre ellos fue total. Los problemas de comunicación no existieron, y los tópicos, fruto de prejuicios irracionales, quedaron olvidados desde el primer momento. Camino Novo y Susana García son dos de las profesoras responsables de esta iniciativa. Ellas explicaron cómo resultó el intercambio, aunque la satisfacción que reflejaban sus caras ya lo decía todo: «Es increíble cómo se han integrado los dos grupos. En noviembre comenzaron a chatear entre ellos. Gracias a Internet ya eran amigos antes de verse en persona. Cuando se encontraron lo primero que hicieron fue abrazarse».
Ruxamdra tiene 16 años y vive en Bucarest, en su perfecto español explicó cómo vivían ella y sus compañeros la visita a la ciudad: «A Coruña es preciosa, muy distinta a Bucarest, pero me encanta. Es más pequeña, pero también más bonita». La ciudad les gustó, pero lo más importante que se llevaron fue lo que Ruxamdra calificó como «amigos verdaderos, seremos amigos para siempre». Una sonrisa se dibujaba en su cara cuando se le preguntaba cómo son sus compañeros coruñeses, y respondía: «Son muy lindos, pero también muy tímidos». A sus espaldas, españoles y rumanos no paraban de hablar. Parecían querer llevar la contraria a Ruxamdra.
Susana García comentó que el año pasado sus alumnos viajaron a Bélgica, pero comparaba y decía que la relación con los rumanos fue mucho más fluida: «Somos dos países latinos y eso marca mucho. Somos muy parecidos». La experiencia, coordinada por Margarita Lorenzo, se enmarca dentro del proyecto Comenius, una iniciativa financiada por la Unión Europea que pretende fomentar la movilidad y la cooperación entre centros educativos europeos.
En solo siete días se rompieron muchos tópicos. Para Camino Novo, esta es la lección más importante que aprendieron sus alumnos. Pero no solo los chicos se mostraron contentos: «Las familias de acogida estaban encantadas porque son muchachos muy educados», aseguró Novo.