La crisis económica y la incertidumbre que esta genera en la gente; el mal tiempo, que no invita a comprar prendas de temporada; la presión de los grandes centros comerciales, que arrasan con todo. Varios son los motivos que apuntan los pequeños comerciantes coruñeses para explicar la misma situación: el freno que la mayoría padece en su actividad.
La situación, que se fue anunciando meses atrás, parece que ya nadie la niega. «Es una época muy mala, no cabe duda. El año pasado, a finales, ya se empezó a notar la crisis, pero ahora estamos en lo peor», comenta Federico Cegarra, que regenta la tienda de perfumes Ceyma en la calla San Andrés. Del escaparate de su negocio actualmente cuelga un letrero que indica que se traspasa o alquila. «Hace un par de años era fácil alquilarlo, ahora la gente se ve que se lo piensa más», explica este comerciante que confirma que en su zona existe preocupación. El paisaje de la calle lo remata: no es el único cartel que anuncia el abandono de la actividad.
No solo a los pequeños
Tras los mostradores se percibe que la parálisis afecta a todos los sectores de economía, no solo a sus negocios. «Es que cuando la gente ya empieza a echar cuentas en el supermercado ya te puedes imaginar luego cuando tiene que ir a comprar ropa cómo va», indica Mercedes Regueira, dependienta de la tienda de lencería Tentación, sita en la calle Barcelona. Apunta que la ecuación de bolsillos vacíos, tiempo enrarecido y centros comerciales es lo peor que le puede pasar a un negocio como el suyo: «Se ve movimiento en la calle igual, pero la gente se lo piensa muy mucho antes de gastar, mira mucho el precio. Pero es que es normal».
Cerca de ella, en la calle Entrepeñas, Ana Taibo hace poco más de un año que abrió la tienda Lunares. Se dedica a la confección para hombre y admite que, para un comercio como el suyo, todo son dificultades: «Cuesta mucho arrancar y, si la situación está como está ahora, aún peor». La emprendedora también apunta a la competencia desleal de algunos comercios que «no respetan los horarios y compran a China en condiciones mucho más favorables».
Ante ello, la solución más unánime es la de la especialización en el género y el trato esmerado. Un ejemplo de ello lo da la tienda Mimo mi Móvil, en la zona de Torreiro. «Somos la única tienda de la provincia que vende muchos de estos accesorios y, entonces, un centro comercial no nos puede afectar», sostiene Sonia Breija. De todos modos, la coyuntura del momento deja su huella. «Las ventas bajaron algo este mes, pero es que este mes tampoco suele ser bueno de ventas», dice.