Los chapones de la noche

A CORUÑA

La biblioteca ubicada en la antigua Facultad de Empresariales, en Riazor, acoge estudiantes hasta después de la medianoche

29 may 2008 . Actualizado a las 13:04 h.

Aunque los psicólogos desaconsejan el horario nocturno para el estudio, la llegada de los exámenes de junio obliga a muchos a estirar horarios y romper los esquemas normales del curso. Decenas de estos estudiantes se dan cita cada noche en el edificio de la antigua Facultad de Empresariales, situada en Riazor, frente a la Casa del Agua. Se trata del único lugar de estudio público que prolonga su horario hasta las dos de la madrugada y, por ello, uno de los reductos favoritos de los universitarios cuando las prisa apura.

Isabel Megía y Cristina Peleteiro, ambas compañeras en Educación Infantil, debutan en la noche bibliotecaria. Son las 22.30 y se encuentran a las puertas del edificio fumando un pitillo. «Es la primera vez que venimos, porque ya estamos en exámenes y no queda más remedio que estudiar por las noches», explica Isabel. «Estamos descansando, que ya estudiamos bastante. Paramos a comer hace un poco y ahora, en un rato, subimos de nuevo», comenta Cristina.

Le dan su aprobado al recinto. Afirman que, pese a las sospechas y lo que le habían comentado, la noche no confunde a sus usuarios y el ambiente que reina en el edificio es el de estudio: «Hombre, siempre hay ruidos que te desconcentran, pero la gente se corta y ni habla alto». Su compañera da la clave: «Si llevas tapones, se puede estudiar perfectamente».

Tal es así, que se suman a la demanda hecha pública esta semana por la Nuevas Generaciones del PP que propone este recinto como la sede de la biblioteca pública abierta durante 24 horas. «En Ponferrada, que es de donde soy, lo hacen y está muy bien porque mucha gente las usa». Por ahora hasta las dos este recinto las espera: «Hasta mediados de junio vendremos por aquí».

Solo estudiar

Un vetusto letrero con aires sesenteros anuncia una cafetería subterránea. De allí surge una pareja que se entretiene en carantoñas. ¿Será una prueba de ese otro uso que convierte las bibliotecas en las llamadas ligotecas, en las que se los apuntes son meras excusas para las conquistas? «Que va, dentro está todo el mundo a estudiar», dice Jose Manuel Prado, un estudiante de Administración de Empresas que sostiene que a estas horas, quien acude con sus libros por allí es porque necesita sacar tiempo de donde sea: «Yo tengo un examen en dos días, que si no no estaba aquí».