«Por esta ciudad hago todo lo que puedo, pero sin olvidar mis raíces»

La Voz

A CORUÑA

El presidente de la Casa de Andalucía, que lleva más de 40 años viviendo en Galicia, cierra mañana la Feria de Abril

03 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Su infancia son recuerdos de un pueblo de la marisma de Huelva. Es un lugar que en su día formó parte de la provincia de Sevilla y sobre el que cada año vuela la Blanca Paloma, esa Virgen del Rocío que, como rezan las sevillanas, no tiene dueño, por mucho que se lo crean los almonteños. De Hinojos, 3.500 habitantes y con un tercio de su territorio dentro del Parque Nacional de Doñana, recuerda Antonio Jesús Díaz que era una tierra de vid, olivos y pinos. Luego vinieron las reconversiones y solo aguantaron los olivos y su aceite, cuando la cosecha es buena; si es mala las olivas acaban en la molienda. También está el romero y los eucaliptos que hacen del pueblo un bosque en las fiestas del Corpus.

En la iglesia parroquial de Hinojos el apóstol Santiago ocupa un lugar destacado y tal vez por ello en 1966 Antón, como le conocen los socios de la Casa de Andalucía, se marchó a Pontevedra, donde se formaría como agente forestal durante un par de años. Luego se trasladó a A Coruña para ejercer esta profesión. Y en la ciudad continúa, casi cuatro décadas después, trabajando en la zona de Oza dos Ríos, una tarea en la que acaba de jubilarse. A pesar del tiempo transcurrido en su habla sigue sobresaliendo las eses.

Hace unos días, Antonio Díaz ha sido reelegido presidente de la Casa de Andalucía por otros cuatro años, una entidad en la que coruñeses y andaluces se mezclan en armonía porque, entre otras cosas, «la mitad de nuestros socios son gallegos». Son más de 200 socios de pago, una cifra que supone casi 600 personas al contabilizar también a los familiares.

«Yo por esta ciudad hago todo lo que pueda, pero mis raíces no las pierdo», recuerda, en plena celebración de una feria de abril que concluye mañana en los jardines de Méndez Núñez. Lamenta que este año no pudieron tener el célebre encendido inaugural del alumbrado porque desde la Xunta les indicaron que las palmeras de los jardines no eran las más adecuadas para colgar los cables de la iluminación.

De todos modos, la celebración comenzó ya el pasado domingo con el coro de la Casa de Andalucía cantando la misa en la parroquia de la Divina Pastora (Capuchinos). Es otro nexo con el sur, puesto que en Hinojos entre las fiestas del mes de junio tiene lugar el llamado romerito, una celebración en honor de la Santa Cruz y la Divina Pastora. Y en la misa de los Capuchinos, otro andaluz, Pepe Navas, convirtió en poemas hechos plegaria no solo la vinculación entre coruñeses y andaluces sino la pasión «por la Pastora Divina, Señora de las marismas».

Antonio Díaz menciona al director del Museo Militar como uno de los animadores tanto de sus fiestas como del coro que ensaya todos los viernes y cuya presencia es habitual en actos como la instalación del belén municipal en María Pita. De Hinojos llegó este año para la feria de abril el grupo Lubrican, que canta sevillanas en japonés y «han sido todo un éxito en la feria de Sevilla, por eso los hemos traído», cuenta con orgullo.

«También estamos implicados con la Semana Santa y el año que viene vendrán unos saeteros», anuncia, si bien este año ya estuvo una persona cantando saetas «al Cautivo, un Cristo que donó un socio de la Casa de Andalucía a una cofradía de la Orden Tercera».

En la programación de eventos, cita la romería del Rocío en junio y el encuentro de las casas regionales en agosto. Sobre el Rocío en Oza explica que tiene muchas similitudes con el que tiene lugar en Huelva: «Allí está la raya real y aquí el camino real; allí está el río Quema y Oza también tiene río y el camino por el monte aquí mejor no podíamos encontrarlo».