José de la Torre es un hombre desesperado. Asegura que no soporta más ver como su casa se desmorona y nadie se encarga de remediarlo. Hace 14 años la Xunta le entregó una vivienda de protección autonómica que desde el primer día es inhabitable. Las goteras tienen la culpa. «El tejado no para de filtrar. Han hecho una cubierta sin juntas de dilatación que se rompió por todos los lados, el agua cae a borbotones por las paredes desde el primer día», dice este vecino de Sada.
José cuenta como el ex presidente de la Xunta, Manuel Fraga le entregó las llaves de su casa. «Ahora tienes que cuidarla y mejorarla», me dijo. Lo he hecho pero esto es aquí no hay quien viva », confiesa. De la Torre dice que ha luchado para que la Administración se hiciera cargo de los fallos en su vivienda, en el número 27 de la avenida Párroco Villanueva, en Sada, desde la misma semana que se la entregaron. «Cuando firmé el contrato de compra y me dieron los papeles de propiedad se adjuntaba un impreso para cumplimentar en caso de que el piso tuviese algún tipo de anomalía. Lo cubrí y lo entregué, pero en la Xunta me dijeron que debía ponerme en contacto con la promotora». Pero en la empresa que llevó a cabo la obra tampoco se hicieron responsables y le invitaron a que le trasladara el problema nuevamente a la Administración.
«Unos por otros la casa sin barrer», lamenta José. Desde la primera reclamación del año 1994 hasta ahora, ha librado su propia guerra contra la Administración, y ha intentado convivir con el agua que cada día se cuela por su techo. Pero la paciencia se le terminó hace un mes. «Las goteras provocaron un cortocircuito y explotó el calentador. La explosión me cogió de lleno y me desmayé. Desde entonces estoy de baja», cuenta. José de la Torre afirma que no se va a rendir, que continuará luchando para que la Xunta le arregle lo que le debe, «a pesar del silencio de la Administración».