Los profesionales del pescado y el marisco que acuden cada mañana a la lonja de A Coruña para adquirir y abastecer a sus clientes de productos autóctonos de la costa se encontraron ayer con la escasez de este tipo de mercancías.
Y todo ello debido a que una nueva borrasca está atravesando la cornisa atlántica y cantábrica. En esta ocasión, y casi sin darle descanso al temporal de hace apenas una semana, el viento del Noroeste -rolando al Suroeste- alcanzó fuerza 7, alrededor de unos sesenta kilómetros por hora. El empuje del aire también afectó al comportamiento del mar, y los equipos técnicos detectaron mar de fondo de entre cuatro y cinco metros de altura. Esta pésima situación meteorológica hizo que los escasos buques pertenecientes al sector de la flota de bajura que habían abandonado el puerto a primera hora de la madrugada volviesen a tierra y atracasen en sus dársenas por razones de seguridad.
Este fue el motivo por lo que los mayoristas, minoristas y pescantinas que acudieron ayer a la lonja de A Coruña tan solo pudiesen participar en las subastas de pequeñas cantidades de robaliza de aquellas embarcaciones que habían levantado sus redes antes de la llegada de temporal. Además, también pudieron comprar algo de pescadilla del pincho.
Otros puertos
El pescado plano, como el lenguado, fue subastado el que procedía de la zona de Ortegal, donde el mal tiempo no arreció con tanta fuerza. El pulpo tampoco faltó, aunque en pequeñas cantidades, la mayor parte capturado en la costa da Morte. De esta área costera también se subastó percebe, y aunque su calidad no era del todo buena alcanzó un precio que rondó los setenta euros el kilo.
Tanto en la lonja coruñesa como en las plazas de la ciudad se echó en falta el pescado de roca -pintos y maragotas- y las capturas del cerco, sardina, jurel y xarda, cuyas únicas remesas procedían del mediterráneo.