Pulso vecinal al Ayuntamiento

A CORUÑA

Mil residentes de Mesoiro caminaron a paso lento desde la Palloza hasta María Pita en la quinta manifestación en 11 días contra los realojos de chabolistas en su barrio

26 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Mesoiro se mantiene en sus trece. El Ayuntamiento también. Unos, porque insisten en que están siendo engañados y que los chabolistas de Penamoa terminarán por ocupar pisos en su barrio. Otros, porque reiteran una y otra vez que eso no sucederá jamás. Mientras, la ciudad va a dos atascos por semana. Ayer se produjo el último. En la manifestación participaron más de mil personas encabezadas por una pancarta en la que se leía: «Queremos las cosas claras».

La manifestación arrancó a las ocho de la tarde frente al monumento a las cigarreras y terminó dos horas más tarde junto al de María Pita. Hasta el momento, los vecinos de Mesoiro no habían protagonizado caminata tan larga. Ni tan lenta, pues fueron a una velocidad de un kilómetro por hora. No llevaban prisa los participantes en la marcha. Tenían como objetivo causar el mayor atasco posible y para ello se paraban en los semáforos y en los cruces?-en la plaza de Orense se quedaron como estatuas durante más de un cuarto de hora.

A pasos lentos pero con la lengua ligera, el millar de manifestantes no cesaron de lanzar proclamas contra el alcalde, la política de realojos del Ayuntamiento o la presencia de drogadictos y traficantes en su barrio. También amenazaron con cortar el principal acceso a la ciudad a diario al grito de «Todos los días a Alfonso Molina». De momento, la advertencia se quedó en canción, pues todavía no han incluido ese órdago en su agenda de movilizaciones. Como en anteriores ocasiones, vecinos y representantes de Eirís, Los Rosales y de la urbanización Breogán se sumaron a la protesta.

Con la de ayer, ya son cinco las manifestaciones convocadas por los vecinos de Nuevo Mesoiro. Desde que el pasado día 13 decidieron en asamblea echarse a la calle «cuantas veces sea necesario», no han hecho más que cumplir su promesa. Al día siguiente, cortaron los accesos al polígono de Pocomaco. Dos jornadas después, el domingo 16, cruzaron contenedores en la avenida principal del barrio porque alguien había corrido el bulo que ese mismo día se produciría una avalancha de chabolistas mudándose al barrio. Finalmente, nada de eso ocurrió. No obstante, al día siguiente cortaron durante una hora Alfonso Molina. Y 24 horas después marcharon entre la plaza de Orense y María Pita. Y ayer, tras descansar en Semana Santa, volvieron. Y volverán.