Parte del tejado y de la fachada de un edificio en estado de ruina ubicado en la rúa Longa de Padrón, en pleno casco histórico, se derrumbó ayer por la mañana sobre la vía pública sin que, afortunadamente, hubiera que lamentar daños personales. No es la primera vez que pasa algo similar con este inmueble, ya que la zona ya permanecía vallada desde finales de enero, cuando se produjo un primer desprendimiento de elementos en la vía pública.
Esta segunda caída es todavía más grave si se tiene en cuenta que el propietario del inmueble fue sancionado por el Concello con multas coercitivas a razón de 3.000 euros al mes mientras no atendiera los requerimientos municipales de arreglar el edificio y, más concretamente, de «tomar as medidas necesarias tendentes ao aseguramento dos elementos do inmoble pola concorrencia de risco inminente de desprendemento de tellas sobre a vía pública», tal y como publicó el Boletín Oficial de la Provincia ( BOP ) el 19 de enero del 2008.
Ayer, el alcalde, Camilo Forján, se desplazó hasta la calle del edificio para sacar fotografías, acompañado por el concejal de Urbanismo, José Rey, y por los técnicos de la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico. El concejal delegado del área no estuvo por motivos personales. Los representantes del Concello inspeccionaron el edificio desde arriba, concretamente, desde una vivienda del otro lado de la calle, y llegaron a la conclusión de que era necesario «estabilizar la fachada» con los elementos adecuados y «atar muros».