Son dos los capitanes generales de Galicia que murieron asesinados: Enrique Salcedo, durante la Guerra Civil de 1936, y Antonio Filangieri, al comienzo de la guerra de la Independencia de 1808. Éste último fue etiquetado como afrancesado, por la amistad que tenía con el general Murat, quien le mando a A Coruña como capitán general en la primavera de 1808, cuando el francés era, ante la marcha forzosa de la familia real a Bayona, el monarca ejecutivo de España.
El anterior capitán general, con sede en el palacio coruñés de la Ciudad Vieja fue Francisco de Taranco, fallecido en enero de 1808 cuando se encontraba en Oporto al frente de las fuerzas gallegas que ocuparon el norte de Portugal, sustituyéndole interinamente en A Coruña Francisco de Biedma.
Antonio Filangieri había nacido en Nápoles, perteneciendo a una aristocrática familia italiana. Su hermano Gaetano era un famoso jurista, autor de obras como La Ciencia de la Legislación; también era tío de Carlos, que fue jefe de la guardia de José Bonaparte cuando fue rey de Nápoles y combatió a las órdenes de Murat en batallas como la de Austerlitz. El nuevo capitán general era tenido por afrancesado, más por sus amistades que por sus manifestaciones en el desempeño del mando.
El objeto de su llegada a la capital coruñesa era apaciguar la rebelión de la población civil y desactivar la fuerza militar de la guarnición, especialmente del Regimiento Navarra, que fue trasladado a Ferrol.
Cuando el 30 de mayo estalló el alzamiento contra los franceses en A Coruña, Filangieri no pudo contenerlo y, acosado, acabó refugiándose en el cercano convento de Santo Domingo, quedando el general Alcedo con la misión de entrevistarse con los alzados y organizar la llamada Junta Superior de Defensa de Galicia.
Asesinato
Reunida la Junta, una de sus primeras medidas fue la formación de un Ejército de más de 30.000 hombres para luchar contra los franceses, al frente del cual marchó Filangieri rumbo a León, estableciendo su cuartel general en Villafranca del Bierzo, mientras se controlaba el puerto del Manzanal, clave en la comunicación con la meseta.
Y fue en Villafranca donde se produjo el asesinato del capitán general de Galicia que, además, acosado por sus propios subordinados, que lo tachaban de afrancesado, había presentado su dimisión. Ocurrió el hecho el 24 de junio de 1808 en una habitación de la casa donde se alojaba, siendo sus autores soldados del Regimiento Navarra, al mando de un sargento. Después de muerto, fue arrastrado por las calles de Villafranca y abandonado su cuerpo hasta el día siguiente, en que fue recogido.
El historiador inglés Napier cree que Filangieri dimitió de su cargo a causa de su enfermedad y acusa al ejército gallego de indisciplinado. Vicetto apunta que el militar fue destituido por la Junta de Defensa de Galicia y alude como culpables a los soldados del Regimiento Navarra, deseosos de vengar pasados agravios. Gómez Arteche considera poco prudente la conducta de Filangieri al permanecer en El Bierzo. Mariana, en su famosa Historia de España, señala: «Anciano y achacoso, Filangieri no era bien mirado por la opinión pública por ser extranjero y haberse opuesto al levantamiento de Galicia contra los franceses». Más duro será Gómez Arteche, cuando apunta en su Historia de la Guerra de la Independencia: «Atroz y fementido hecho, matar a su propio jefe, respetable varón e inocente víctima de una soldadesca brutal y desmandada».
Un museo en Nápoles
A Filangieri le sustituyó en la Capitanía General coruñesa el general Joaquín Blake, nacido en Málaga aunque de origen irlandés, que tendría una actuación destacada en el conflicto bélico contra los franceses. Un año después fue el organizador del cuerpo de Estado Mayor del ejército español. Militar ilustrado, sería perseguido posteriormente por el rey Fernando VII.
Todavía hoy existe un recuerdo de este apellido con el Museo Filangieri, creado en Nápoles por un hijo de Carlos Filangieri, sobrino del general. En él se guardan recuerdos de toda la saga, especialmente de Gaetano, el juriconsulto, y de Carlos, el militar, hijo del anterior, que fue duque de Taormina y terminó su carrera como primer ministro de Francisco II.