Una mujer guardaba montañas de basura en su vivienda

A CORUÑA

Celsa lleva toda la vida en O Corgo, una zona de Brexo Lema en Cambre. Sigue en la misma casa en la que residía su madre, y como ella, padece el síndrome de Diógenes, una patología definida como un desorden del comportamiento que afecta a personas de avanzada edad, que viven solas y que se caracteriza por el abandono personal, social y de su propio hogar.

Su vivienda era un gran basurero en el que convivía con su única compañía, dos gatos y dos perros. Todos los vecinos de esta parroquia la conocen y hablan de ella como una persona educada, pero reservada. Salía de su casa, compraba medicinas en la farmacia y muchas veces iba caminando hasta Cambre. Celsa tiene 74 años de edad y está incapacitada legalmente. En el 2004 permaneció 15 días ingresada en el Abente y Lago de A Coruña cuando tuvo serios problemas físicos. Los servicios municipales de Cambre limpiaron su casa por primera vez y desde esa fecha está tutelada por la Funga (Fundación Gallega de Atención a Personas con Dependencias), un organismo dependiente de Vicepresidencia de la Xunta.

Celsa recibía todos los días atención en su domicilio. Personal del Concello de Cambre le llevaba la comida hasta su ventana. No podían traspasar la puerta. La basura lo impedía. Su situación era ya insostenible y desde Servicios Sociales pidieron a la Funga que actuara. Lo hicieron el pasado miércoles y la convencieron de que iba a una revisión médica. La Xunta decidió internarla en un centro de atención a personas mayores en Bribes, que ella misma se paga. Sus primeras horas las pasó contenta. Ha dormido y comido bien, pero añora a sus animales. Probablemente se quede allí para siempre. Ahora, su casa ya parece otra. Los servicios de limpieza de Cambre retiraron siete contenedores de basura y desperdicios que se acumulaban en el interior de su vivienda. Celsa estaba cómoda entre ellos. Son las consecuencias del síndrome de Diógenes.