Los usuarios del transporte entre A Coruña y Culleredo se apean en cinco puntos con escasa visibilidad. El 50% de zonas donde se detiene el bus no están señalizadas
22 feb 2008 . Actualizado a las 12:29 h.El autobús que une A Coruña y Celas de Peiro salió ayer puntual. A las once y media, de los andenes de la estación, con quince pasajeros. Recorre un trayecto de unos 16 kilómetros y tiene 25 paradas. La mitad de ellas están sin señalizar y cinco se hacen habitualmente en zonas de escasa visibilidad o directamente al inicio o en el final de una curva de una carretera estrecha de dos sentidos.
El trayecto comienza en por la avenida de Alfonso Molina. El bus para sin dificultades en Elviña, Palavea, Alcampo y Portazgo. Todas las paradas tienen marquesina y espacio suficiente para que bajen los viajeros.
Los problemas empiezan en A Corveira. El vehículo de Asicasa casi no se puede apartar de la carretera. Hay posibilidades de hacerlo, pero varios contenedores alineados en fila impiden acceder con garantías a la parada.
El autobús sube por la carretera hacia Alvedro y se desvía a la izquierda en dirección a Tarrío. La carretera se estrecha. En O Bosque se detiene donde puede y los coches que le siguen tienen obligatoriamente que parar. No hay otra posibilidad. Adelantar es solo para temerarios.
Itinerario de Educación
Esta línea cuenta con paradas cada quinientos metros, aproximadamente. José Manuel Lago Tabeaio es un veterano conductor de Asicasa. Él cubre frecuentemente esta línea. «As paradas non as establece a empresa. Son itinerarios que marca a Consellería de Educación», explica. Y es que el transporte público y el escolar en esta línea hace el mismo recorrido. Las paradas son las mismas, salvo en algunos casos concretos en los que el bus escolar se desvía todavía más, a núcleos de escasa población.
A pocos metros entramos en una zona de curvas bordeada de viviendas. El autobús, de trece metros, pasa muy cerca de las fachadas de los edificios y para en dos zonas sin visibilidad para los conductores. En dos kilómetros, cuatro paradas sin señalizar, y en Loro y Rita, en una zona sinuosa.
En Tarrío, el autobús va por una carretera de única dirección hacia La Garrocha. Es una vía que desaparecerá cuando se haga la tercera ronda. Queda poco para que empiece la obra, apenas hay árboles en estos kilómetros de trayecto.
Manuel José Castiñeiras también es conductor de Asicasa y alerta sobre el próximo punto. En A Capela, la peligrosidad es extrema. El bus estaciona para dejar viajeros en un cruce, en una curva y sin espacio para que los vehículos puedan adelantarlo. «Este sitio é terrible, sobre todo para os cativos», explica Castiñeiras. Pero hay más. El transporte llega a Ledoño. Los peatones no tienen espacio, ni por la vía ni para esperar el bus. La parada está literalmente en el medio de una rotonda. Más deficiencias en los últimos kilómetros antes de estacionar en Peiro e iniciar el recorrido de vuelta. No hay señalizaciones.
UGT presentó un informe detallado de estas deficiencias al Ayuntamiento, que elabora un estudio para intentar subsanarlas, según fuentes municipales. Pero existe un problema de competencias. La mayoría de los tramos discurren por carreteras provinciales y de la Xunta.