«Bésame mucho», en versión serrucho

Pablo Portabales pablo.portabales@radiovoz.com

A CORUÑA

15 feb 2008 . Actualizado a las 11:56 h.

El regreso del hombre orquesta. Sus amigos le pusieron el apodo de Pulpiño por la cantidad de instrumentos que toca, doce. Viascón es la aldea de su padre en Pontevedra, donde Marcos (ese es su verdadero nombre) se crió. Pulpiño Viascón , coruñés del 70, el hombre orquesta, vuelve a ser noticia. Publicará nuevo disco en mayo con su enésimo grupo, Bonovo. Ayer, la web de La Voz lo citó en el pub Dublín para que tocase el instrumento con el que más emociona al público, el serrucho. «Está fabricado en Suiza», informa antes de empezar a tocar Bésame mucho . Le preguntamos a qué suena: « A fantasma, a fantasma Casper. Para mí, suena entre nostálgico y alegre, te puede provocar los dos sentimientos. Es como cuando pruebas un nuevo sabor, como si llegas a una isla desierta y das con una nueva fruta». Hace seis años empezó a tocarlo, y no hay nadie que lo domine como él a este lado de los Pirineos. Ha sonado en una canción de Susana Seivane . Y ha colaborado en conciertos con Pablo Novoa , Mastretta, Siniestro Total, Os Diplomáticos de Monte Alto y Tonino Carotone . «En Suiza y Francia se toca bastante. Es un instrumento muy antiguo», nos dice. «A los cinco años me dieron a elegir en Reyes entre un coche de pedales y un tambor. Elegí el tambor. Ahí empezó todo. Profesionalmente, a los 14», recuerda. Fue miembro fundador de grupos como Os Verjalludos, Demacrados, La Vergüenza Nacional, Zorza el Griego, Escupe Escapa, Irmáns Bochechiñas, Teck Pileck y O Garbanzo Negro. Ahora se mantiene en varios grupos a la vez: Galegoz, On the Bass, La Sonora Callejera, La Rosa de Piedra y los citados Bonovo. Un fenómeno.

«Soy comerciante de oficio y nunca me gustó la palabra rebajas, y por eso siempre busco alternativas», comenta Carlos Cañás , propietario de una tienda clásica, la lencería y mercería Veracruz de la calle General Sanjurjo. En plena cuesta de febrero, este empresario colocó unos llamativos carteles en su escaparate en los que se puede leer Derrotamos la inflación . «La situación económica está sufriendo un giro y los precios están subiendo. Nosotros compramos a otras firmas y todas nos suben un tres o un cuatro por ciento. Es un escenario que ya se ha dado otras veces y hay que luchar contra este momento e intentar bajar los precios como sea para seguir dando un buen servicio a los clientes», reflexiona con serenidad este hombre que en los últimos años apostó por eslóganes como Febrerillo loco , o Increíbles, Increíbles precios . Una tienda clásica. Su padre, Manuel Cañás , se hizo cargo de la entrañable tienda en 1952, y antes ya existía, por lo que forma parte por derecho propio de la lista de establecimientos históricos de la ciudad. ¿Por qué el nombre de Veracruz?, le pregunto, y vuelve a dar muestras de su gran imaginación. «Porque está casi en el cruce de Ramón y Cajal y General Sanjurjo y porque recuerdo cuando en los años cincuenta leía La Voz y contaban la llegada de barcos como el Marqués de Comillas procedentes de La Habana o Veracruz y eran unos nombres muy sugerentes para la época», relata.

La simpática escritora ourensana Noé Martínez presentó en El Corte Inglés su cuarta novela, A otra princesa con ese cuento , en la que sigue la estela de los trabajados anteriores en los que el protagonismo es «para chicas como yo con problemas normales», apunta. Dice que la relación entre los hombres y mujeres es «como el juego del gato y el ratón, que, si nos faltase, estaríamos muertos», comenta esta ourensana de 32 años que reside en Santiago y que confiesa que «cuando necesito oxigenarme vengo para A Coruña». Confiesa que ayer, a las doce y un minuto de la noche, recibió un regalo por el Día de los Enamorados y sonríe sin parar. «Creo que el libro también es recomendable para los hombres, que lo pueden utilizar como manual para entender a las mujeres, aunque algún misterio siempre queda sin descubrir», analiza la autora de libros como Señálame un imbécil y me enamoro , cuyo título siempre me hizo mucha gracia.

Antes de la cena me acerqué hasta el pequeño bar Zancocho de la plaza de Vigo, donde un año más por estas fechas de febrero se celebró la actividad denominada Cerveza solidaria . Una forma de tomar una caña y picar algo y, al mismo tiempo, colaborar con las iniciativas solidarias que desarrolla la incansable oenegé Acoes, que ayuda a centenares de niños hondureños desde A Coruña. Una cita benéfica y espumosa.