A finales del mes de mayo se cumplen 200 años del levantamiento de la ciudad contra los franceses
11 feb 2008 . Actualizado a las 12:22 h.El historiador Emilio González López, en su libro El águila gala y el búho gallego (Buenos Aires, 1975), señala que la junta coruñesa fue la primera y, quizás, la única de las formadas en España, en las que el pueblo tuvo mayor intervención en el levantamiento contra los franceses, sirviendo de contrapeso a la intervención militar, al revés de lo que apuntó después el conde de Toreno en su historia de la guerra de la independencia en España. En 1808, A Coruña era una de las plazas militares más importantes del norte de España. Estaban los regimientos Navarra , los provinciales de Betanzos, Segovia y Santiago , el 20 de Voluntarios de Cataluña y el de Artillería del Departamento. El cargo de capitán general lo ejercía interinamente el mariscal de campo Francisco de Biedma. Los historiadores destacan, asimismo, la actitud pro francesa del arzobispo de Santiago, Rafael de Múzquiz, que incluso preparó una pastoral condenando los hechos del 2 de mayo en Madrid como «una acción del populacho incontrolado». Al final, no la publicaría y, ante el desarrollo de los hechos y la resistencia presentada en Galicia contra el invasor francés, terminó pasándose al bando nacional que propugnaba la citada resistencia. Xosé Ramón Barreiro, en su Historia de La Coruña . Señala como figuras de la resistencia de la ciudad a los jefes de los regimientos Navarra y Compostela , junto con el empresario Sinforiano López y el sacerdote y periodista Manuel Pardo de Andrade. Todo se desencadenó tras la llegada a la ciudad, a finales de mayo, de un comisariado de León y otro de Asturias para informar de la resistencia de sus provincias a los franceses. El regente de la Audiencia los recluyó en la casa de Correos para que el pueblo no tuviese conocimiento de tal resistencia. Reclusión El recién nombrado capitán general Antonio Filangieri, de origen napolitano, era afecto a los franceses (había sido enviado desde Madrid por el mariscal Murat, cuñado de Napoleón), y aprobó la reclusión de los emisarios, pero en cuanto los coruñeses tuvieron noticia de tal encierro, liberó a aquellos el 29 de mayo, y, al día siguiente, se congregó ante el Palacio de Capitanía General, exigiendo que ondease la bandera española y se hiciesen las salvas de rigor en honor del rey Fernando, retenido en Bayona por Napoleón, junto con toda la familia real. El mismo día 30, ante el rumor de que se quería trasladar a Ferrol el Regimiento de Artillería de A Coruña, se amotinó el pueblo, que asaltó el parque de Artillería y secuestró el armamento allí almacenado. El día 31, los coruñeses exigieron la constitución de una junta de resistencia y el inicio de acciones contra los franceses. En la noche del día 31 se constituyó la junta general provisional, formada por 46 personas, bajo la presidencia del capitán general. En ella figuraban los llamados neoconversos, como Biedma, Filangieri (que se había refugiado en el cercano convento de Santo Domingo) y el general Alcedo, así como once miembros de la Audiencia, representantes del clero, comercio y otros sectores. La junta se autoproclamó el 2 de junio, adoptando sus primeras medidas, entre ellas las de alistamiento y recogida de fondos al mismo tiempo que el mariscal Biedma convocaba a los representantes de las siete ciudades más importantes de Galicia para constituir una junta definitiva. Entre los afrancesados residentes en A Coruña que apoyaron la actitud de Biedma, figuraba el general de Marina José de Mazarredo.