Pasadas las seis de la tarde, Pilar Valiño (Oza dos Ríos, 1929), no ocultó su nerviosismo. Ni tampoco el sentimiento de agradecimiento por recibir una medalla «que tanta ilusión me hace». Casi uno por uno repasó los diferentes compañeros de filas y política que fue cosechando a lo largo de 28 años desde que ingresara, de la mano del PSOE, en la primera corporación democrática del 79. Pero no olvidó tampoco a quienes estuvieron con ella 32 en el mundo laboral y, de forma especial, a sus hijos y nietos: «Sin ellos, no habría podido llegar aquí», resumió. «¿E se falara en galego, qué pasaba?». Así empezó Díaz Pardo (Santiago, 1920) su discurso, en el que cambió emoción por humor. Justificó la elección de su idioma recordando a Alfonso IX y aludiendo a las primeras Cortes de España: «Foron en León e falábase en galego», aseguró. Por seguir con temas reales, pidió a Caldera que trasladase su agradecimiento a don Juan Carlos porque «parece ser que foi o que firmou o decreto para me dar a medalla». La muerte de su padre, Camilo Díaz Baliño, truncó su deseo de hacer Arquitectura y lo metió de lleno en el mundo laboral. Pero pronto acabó ingresando en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, montando las cerámicas de O Castro, creando el Laboratorio de Formas, el Museo Carlos Maside... «Esta medalla dáseme en avance do moito que teño que traballar aínda; -dijo ayer- porque ata agora o que máis traballo me custou foi facer traballar aos demais».