Vende la ciudad como si fuera suya y afirma que lleva en la sangre una vocación heredada de su padre
26 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Pizpireta y habladora, Fátima Barral es la propietaria de una de las agencias de turismo más céntricas de la ciudad, Viajes Barral, que dirige desde hace 14 años y como si fuera un apartamento en la costa, asegura que está en «primera línea de calle, en Cuatro Caminos». Además de por su afabilidad y sus años en el negocio es conocida por la decoración de sus escaparates, por los que ha ganado premios.
Positiva ante todo, ahora promociona Gambia, el último país que ha visitado. Afirma que viaja unas tres o cuatro veces al año, gracias, en muchos casos, a visitas de familiarización. Recomienda Cuba. «Lo vendo mucho y estoy muy ligada a la isla, quizás porque fue el primer país caribeño que visité», comenta. Pese a tener muchos kilómetros a sus espaldas, dice que le queda «mucho» por ver, que «el mundo es grandísimo» y garantiza que va aprovechar el resto de su vida para seguir viajando. Puntualiza que no puede evitar la deformación profesional y en sus visitas se va fijando en aviones y hoteles. «Como agente de viajes hay que ejercer la profesión y se nos exige mucho», matiza.
Sobre la autocontratación en la Red lo tiene claro: «Esto se tiene que serenar, es el bum de Internet, pero yo recomiendo que se vaya a una compañía de viajes y si es la mía mucho mejor», comenta entre risas, y explica que desde las agencias cuentan «con todas las armas, Internet y las armas profesionales y en cinco minutos te hacemos una comparativa de precios».
Fan de la ciudad
Pese a los continuos nuevos sellos en el pasaporte, asegura que ella es «fan de A Coruña». Por recomendar, recomienda «el mar entero, las playas, la Ciudad Vieja, la Dársena...». «Gusta muchísimo, pero nos vendemos mal», es el diagnóstico que hace de una ciudad que no se cansa de alabar. «Tenemos todo para vender, sus calles, el clima, la ciudad les chifla a los visitantes, pero los turoperadores le dedican muy poco tiempo, al tener Santiago tan cerca a la gente se la llevan», comenta.
Asegura que lo que hay que ofrecer al visitante es paquetes atractivos. En estos momentos, su apuesta, además de la clásica estancia, es un viaje en avioneta, para tres personas. «Es impactante, la gente sale con los ojos brillantes. A Coruña es espectacular desde cualquier punto de vista», resalta. A Fitur también llevará además de los tours panorámicos, un paquete con dos noches de hotel, con mariscada y ruta para conocer la ciudad.
Nació en el «kilómetro 0 de la calle del Sol», estudió en la Compañía de María y en una rápida vuelta atrás asegura que «cambió muchísimo todo, las costumbres, la educación...». En un momento de nostalgia, asegura que echa de menos «muchos edificios que ya no están, particularmente en Los Cantones. Ya no es como era antes. Hay que ir con los tiempos, pero viendo los edificios modernistas que teníamos, me da mucha pena», explica y sentencia: «La arquitectura rara es lo que se lleva ahora».
Con «mi barrio es el centro, yo jugaba en Méndez Núñez» resume su niñez y adolescencia, pero admite que, en estos momentos, en ese área es imposible adquirir vivienda y su casa está en una urbanización frente al Hospital Materno, en As Xubias.
Fátima Barral se emociona hablando de la ciudad. «A Coruña es calidad de vida, no hay distancias, cuando digo en Madrid que al mediodía me voy a dar un baño no se lo creen», comenta.
Al hablarle de Alvedro explica, con pocas palabras, que ella es una de las máximas defensoras del aeropuerto y que solo por obligación se traslada a Santiago si tiene que subirse a un avión.