Las 23 casas del Cantón pasaron a 9

A CORUÑA

El Cantón Grande, bautizado en su día por algún político como la principal sala de estar de la ciudad, sigue renovando su aspecto. Durante la jornada de ayer continuó el desalojo del edificio que acogió el viejo cine Avenida y que supone la última innovación en una zona que ha experimentado un cambio espectacular en las últimas décadas. Hubo un tiempo en que este inmueble parecía que iba a convertirse en la cuarta fundación que tendría su sede en el Cantón, la de Amancio Ortega. Al final, su inmobiliaria Pontegadea la vendió a Caixa Galicia, que la anexiona a su Fundación, que había sido la última en instalarse en la zona, uniéndose a la Barrié de la Maza y la de la Once. Con ello, de los nueve edificios actuales de esta zona un tercio son sedes de fundaciones y podrían aumentar, ya que el fundador de Inditex es también propietario del edificio del banco Santander, un inmueble adquirido cuando la entidad que preside Emilio Botín decidió vender la mayor parte de sus propiedades inmobiliarias.

Reserva sobre su uso

Por el momento, desde Caixa Galicia mantienen la reserva acerca del uso que piensan darle al inmueble que han adquirido y cuya estructura permite unir los Cantones con la calle de la Estrella, un amplio espacio que era precisamente el que durante más de medio siglo ocupó el cine Avenida. De todos modos, el edificio tiene una catalogación de protección estructural que, en el caso de ser reformado, impide cambiar la fachada.

Este tramo comprendido entre la calle Santa Catalina y Rúa Nueva tenía en 1920 un total de 23 casas que poco a poco han ido desapareciendo hasta quedar los nueve inmuebles actuales, entre los que solo hay una tienda, una óptica, mientras el resto son entidades bancarias, oficinas y algunas viviendas.

Una vecina de uno de estos edificios indicaba ayer que pueden ser una veintena de familias las que residen entre las 14 viviendas del edificio de Caixa Galicia de la esquina del Cantón con Rúa Nueva, los pisos «amplísimos, de unos 120 metros cuadros», del edificio Granada y el número seis.

De cafés a farmacias

Lejos quedan los tiempos en los que, tal y como recordaban hace un tiempo en estas mismas páginas Alberto Martí y Vituco Leirachá, en este lugar había locales como el Café Galicia, La Electra, Casa de la Novia, la farmacia Vigil, Foto Blanco, Radio City, Jesús Lago y Lago, la librería Arenas -ahora trasladada unas decenas de metros- Hijos de Amoral, Calzados Faustino, El Bon, Muebles Cantón Grande, la ferretería Hervada, máquinas Singer, el estanco de la familia Comas, el café Alcázar, la perfumería Sande y la farmacia Sanitari. Estos dos coruñeses recordaban asimismo otros locales como la churrería Gil y la peluquería Victoriano que venían a unirse a una larga lista de establecimientos que daban lugar a la presencia masiva de gente en esta emblemática zona de la ciudad. Todo ello es historia, aunque esa zona sigue siendo un espacio emblemático al que acuden entidades y colectivos que tratan de hacerse visibles, como ocurrió con los funcionarios del Ayuntamiento coruñés que estuvieron allí acampados o en una de las últimas protestas de los productores agrícolas que repartieron productos entre los viandantes, además de la reciente recogida de firmas en apoyo de la candidatura de la torre de Hércules. En el fondo, los Cantones siguen siendo la sala de estar de la ciudad, aunque cada vez es más solo para las visitas.