Lleva más de medio siglo vistiendo a generaciones de coruñeses desde la camisería Gala, un comercio con enorme solera donde en su día trabajó Amancio Ortega
05 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Lleva toda su vida vistiendo a generaciones y generaciones de coruñeses, así que si alguien está autorizado para juzgar el estilo de la ciudad o para hablar de elegancia, ese es José Martínez Varela. Hecho un pincel, desde el mostrador de la camisería Gala, uno de los establecimientos comerciales con mayor solera de la ciudad, que su padre fundó allá por 1932 y en el que lleva 56 años trabajando, José apura las últimas horas de la campaña navideña: «Son días de mucho trabajo, afortunadamente». En menos de un mes alcanza las 72 primaveras, aunque colaría por diez menos: «Es por seguir trabajando», asegura. Y por ahora continuará en activo, «aunque solo sea para que el personal de la casa pueda jubilarse tranquilamente». Pero se le nota que hay algo más, amor por un trabajo en el que, actualmente, falta profesionalidad: «Lo llevo en la sangre. Me gusta atender al cliente, darle los buenos días y aconsejarle, y no obligarle a que rebusque en el local por su cuenta».
La tienda madre -posee otra en la calle de la Torre- conserva un sabor clásico, con una enorme caja registradora de más de 120 años de antigüedad en el lugar en el que en el resto de comercios hay un ordenador. «Si pongo ahí algo moderno tengo miedo de que se me vea más antiguo a mi», bromea.
Todo empezó con la sombrerería que su abuelo tenía en la calle Real, una sección que conserva en su tienda por razones que rozan la nostalgia. Como la que siente por aquella ciudad en la que creció: «Era una Coruña más humana, pero ahora vamos en coche a todos lados. Nos conocíamos todos, aunque no hubiésemos sido presentados, de los paseos del Cantón. Y si después te encontrabas con un coruñés por Ferrol, le plantabas un abrazo, aunque no supieras su nombre», recuerda.