Una obra de la Ciudad Escolar sufre desde julio el asedio de los cacos. El lunes lo volvieron a intentar
05 dic 2007 . Actualizado a las 11:32 h.Casi lo hacen otra vez, aunque al final no lo lograron. En la madrugada del lunes al martes una obra situada en la calle Perú sufrió un intento de robo. Sería, de haberse consumado, el noveno en los últimos seis meses. Pero, en esta ocasión, se quedó en tentativa. Sobre las tres de la madrugada unos vecinos, que oyeron un fuerte ruido, llamaron a la policía. Los agentes acudieron al lugar de los hechos y su presencia disuadió a los rateros. Escaparon sin poder llevar nada. De cualquier modo sus huellas quedaron visibles en los desperfectos.
«Cortaron varios cables, e os deixaron pelados, ademais de tirar unhas escaleiras», comentaban resignados los obreros que trabajan en el inmueble, mientras tomaban café en una casa de comidas próxima. Poco después, al incorporarse de nuevo al trabajo para el turno de tarde la policía les confirmaba que había cogido a uno de los presuntos delincuentes.
«Teñen que ser como mínimo dous ou tres homes, porque unha soa persoa non pode facer isto que fan», explicaba Alfonso García, el responsable de la obra cuyo portal da al número 4 de la mentada calle Perú. El futuro edificio posee también una fachada en los números 3 y 5 de la calle Argentina. De hecho se anuncia con esa dirección.
Preciado metal
El primer caso de esta secuencia de robos se remonta a julio de este mismo año. García tiene muy claro el imán del delito: «É o cable que serve de conexión á grúa. É moi longo e ten un grande contido de cobre, que é un material moi caro. Logo eles o parten en anacos más pequenos, derréteno e véndeno na chatarra que o pagan moi ben».
El precio del cobre, según García, anda sobre los 5,40 euros el kilo. Lo cual, teniendo en cuenta que el citado cable supera los 100 metros, da un mínimo de 540 euros. Eu creo que máis, pódenselle sacar ata 700 euros», asegura uno de los obreros.
Aunque lo más frecuente es que los delitos se cometan al abrigo de la noche, los cacos también les han atragantado alguna sobremesa. «Por dúas veces roubaron ao mediodía mentres estábamos comendo», confirma el jefe de obra, que comenta que, además del cable, los ladrones también han manifestado otros intereses: «Entraron nunha ocasión no baixo que temos para cambiarnos e se fixeron con taladros e ferramentas de traballo en xeral. Logo as venden polo que lles dean».
Debido a este tipo de acciones, la constructora de la obra, Construcciones Mouzo y Soto S.L., ha decidido incrementar las medidas de seguridad: «O máis probable e que se instalen alarmas e cámaras, tal como está a cousa, non queda mais solución».