Eran algo más de la nueve de la mañana. González Chas bajaba del vehículo policial que pilotaba su compañero Alfonso Grela Martínez. Jaime Santerbás, uno de los presuntos atracadores estaba pistola en mano apuntando a una mujer e intentando robar un coche.
-¿Qué recuerda de lo que pasó?
-Bajé del vehículo y el atracador se percató e hizo un disparo. Intenté protegerme e impedir que no volviese a hacerlo. Y en ese momento vino el tiroteo. No te percatas de nada. Va todo muy deprisa. De hecho lo primero que noté cuando estaba acabando todo era que me flojeaba la pierna derecha, que se me iba. Instintivamente eché la mano y vi que estaba ensangrentada. Pedí ayuda a mis compañeros, a través de la emisora y me oculté detrás de un vehículo que estaba aparcado. Inmediatamente me cogió mi compañero y nos fuimos en el coche patrulla al Juan Canalejo. Lo primero que hice fue intentar mover los dedos de los pies. Vi que lo podía hacer y que tenía sensibilidad en tendones y nervios. Intenté doblar la rodilla y también lo conseguí. Además, no me dolía ningún hueso. Fue una señal positiva, lo que hizo que me preocupara menos. Luego con el tiempo, piensas en como sucedió todo y quisiera destacar cómo actuó toda la ciudadanía. Ese día fue una maravilla. Nos fueron llamando a medida que se iban produciendo los hechos. Estábamos informados prácticamente al momento de todos los pasos que daban los atracadores y esos fue fundamental para poder interceptar al delincuente y que saliese todo bien.
-¿Cómo reaccionó su familia?
-A mi mujer la llamé yo, para que viese que estaba bien y que viniese al hospital más tranquila. Mis padres llegaron también bastante calmados. Quizá mi padre estaba más nervioso porque es Guardia Civil y sabe lo que ocurre en la calle.
-¿Le cambia la vida un hecho como el que ha vivido?
-Psicológicamente no me ha afectado. Lo que me ha pasado forma parte de mi trabajo. Si nos planteamos siempre lo que puede pasar, no cogeríamos el coche, ni haríamos nada. No me he planteado dejarlo. Además, como cualquier otra persona, necesito el trabajo, ganar dinero para vivir y mantener a mi familia.
-¿Cómo ha sido su reincorporación al trabajo?
-He estado dos meses de baja y otro de vacaciones. La primera semana la pasé en el hospital, tres semanas más con muletas, primero con dos y luego con una, y el último mes haciendo rehabilitación. Ahora llevo 45 días trabajando con normalidad, la vida de siempre. Siempre pienso que podría haber sido peor. Que me quedase alguna secuela, como una cojera permanente, pero eso no ha ocurrido. Por lo que hicimos no va a haber menos delincuentes, ni se solucionarán otros problemas. Nos ha pasado y podemos estar aquí para contarlo. Eso es lo que cuenta.