El «roll» en versión portuguesa

A CORUÑA

Sala Mardi Grass. Sábado. 22.00 horas. 9 euros.

22 nov 2007 . Actualizado a las 18:19 h.

La devoción y la pasión por ciertos sonidos tienen múltiples maneras de manifestarse. Desde ser un compulsivo comprador de discos a especializarse en escribir sobre épocas concretas, pasando incluso a montar un sello discográfico para realizar labores arqueológicas. Sin embargo, existe un modo más activo y directo: montar tu propia banda.

Ese puede ser el caso de los portugueses Bunnyranch, para muchos la mejor banda de rock del país vecino que funciona en la actualidad. Eso sí, con matices: su rock ha de ser entendido en el sentido más clásico del término, con mucho aceite, lubricidad, ritmo, es decir con mucho roll, tal cual se concibió en sus orígenes.

Este singular cuarteto de Coímbra tiene un puente entre el rock americano clásico y los sonidos garageros. El resultado es una excitante mezcla en la que igual resuena el fantasma rocker de Eddie Cochran como los sinuosos teclados bailongos de los Booker T & Mg's o las furiosas guitarras sin pulir de los Sonics. Todo ello al servicio del ritmo.

La formación la integran Kaló (batería, voces), João Cardoso (órgano, piano y voces), André Ferrão (guitarra) y Pedro Calhau (bajo) y ya cuentan con tres álbumes en la calle en los que ha quedado plasmada una buena parte de esa mitología.

Espíritu atemporal

El rock como fuerza motriz sigue sin conocer de fechas y Bunnyranch, pese a las innumerables deudas contraídas con bandas del pasado, parecen agarrase a esa máxima que elimina las barreras temporales. Así lo manifiestan cuando hablan de sus propias referencias en su MySpace: «Desde Duke Ellington a Miles Davis; desde Leadbelly a R.?L. Burnside; desde Hank Williams a Lee Hazelwood; desde Chuck Berry a Johnny Burnette; desde Jimmy Smith a the Mg's; desde los Rolling Stones a the Question Mark and the Mysterians; desde los Stooges a the Ramones; desde The Clash a The Cramps; desde The Sound a Speedball Bay; desde ayer a...».

Toda la crítica parece coincidir en que, pese a la calidad de sus grabaciones, el verdadero punto álgido de los portugueses está sobre el escenario.

Es sobre las tablas donde despliegan todo su arsenal rítmico, logrando una explosión de tensión y sudor que encandilará a los seguidores de este tipo de sonidos.