«Trato de explicarles a los debutantes de qué va la vida»

A CORUÑA

Habla con pausa y a veces descarnadamente: «Con 18 años escribí una novela infumable, inmadura, desproporcionada». Quinito López Mourelle presenta hoy (Fórum Metropolitano, 21.30 horas) su primera novela, Confines.

-Ahora empieza a publicar, pero ¿cuando empezó a escribir?

-Lo de escribir es una rutina desde la adolescencia. Lo que pasa es que publicar es difícil y más en unas condiciones que a mí me dejaran satisfecho, porque una cosa es la autoedición y no llegar a nadie y otra cosa es tener el respaldo de una editorial.

-¿Qué cuenta en «Confines»?

-Quería escribir algo sobre la adolescencia, sobre ese período de la vida en el que estamos expuestos a una serie de trances, en el que maduramos, en el que pasan muchas cosas a nuestro alrededor. Para eso escogí a dos personajes femeninos, dos niñas de 15 años, como ombligo de toda la red de personajes. Al final, como red, esos adolescentes están rodeados de gente mayor y de otros adolescentes, y por eso no solo hablo de la adolescencia, hablo de muchas cosas.

-¿Es una novela juvenil?

-Para nada, lo que pasa es que, como todos son temas relativos a esa franja de edad, creo que sí puede ser de interés para la gente de esa edad.

-La novela lleva un subtítulo: «Breve teatro para debutantes». ¿Por qué?

-Lo de debutantes va un poco por los adolescentes que debutan en la vida y tampoco voy a desvelar mucho porque tiene que ver con el final de la obra. Lo de teatro es una especie de retórica antigua que había de llamarle teatro... Recuerdo una obra de Cunqueiro: Teatro coquinario y venatorio de Galicia. Creo que es algo típico de aquellas novelas de los siglos XVII y XVIII. Lo de breve teatro es que he escrito una ficción, como una especie de teatro, con marionetas que yo dirijo para explicarle a los debutantes de qué va esto de la vida. Sé que es algo muy ambicioso, pero en el fondo es algo que está, de una forma u otra, en todas las novelas.