Un mirador entre ruinas y grafitis

La Voz

A CORUÑA

06 nov 2007 . Actualizado a las 13:56 h.

«A min a verdade e que me da igual, eu non miro para aí». De este modo explicaba su desgana el propietario de un bar del barrio de Monte Alto ante la situación actual de la finca de los Mariño. Se trata de un terreno abandonado que se extiende a lo largo del litoral del paseo marítimo desde la playa del Matadero hasta la Casa del Hombre. Erigido en uno de los muros blancos de la ciudad (terminología que se emplea entre los grafiteros para denominar las paredes en las que se puede pintar libremente) su aspecto actual es de un edifico ruinoso y completamente descuidado.

«Ahora aún está algo limpio», comenta Octavio Vázquez, uno de los vecinos del barrio que ha vivido toda la evolución del paseo. «En San Juan quedó todo hecho un asco -continúa- y no lo han limpiado hasta hace poco. Por la parte de atrás -se refiere a la zona situada frente a la Domus- van los grafiteros y allí da miedo». Además de los muros pintarrajeados, que no son de su agrado, se refiere a muchas de las rocas del mar, lienzos improvisados de algunos de los chavales. «Con el parque seguramente quede todo mucho mejor», asegura.

No piensa así, Xoán Muiños, que dice que el proyecto va a desmejorar la zona. «El que haya un lugar para que los grafiteros puedan pintar es un elemento dinamizador de la ciudad muy interesante, porque son muros que se renuevan constantemente. Los paseantes pueden ver algo así, la elaboración de un grafiti en directo, que choca mucho y sería algo muy interesante para la ciudad».

Pese a todo, las quejas de los vecinos no se limitan solo a los grafitis, sino al abandono. Vázquez lo explica: «De noche vienen indigentes a dormir aquí y los fines de semana se hacen botellones. Los chicos hacen botellón, rompen las botellas y, luego, es peligroso».

Es por ello que los planes de futuro sobre la zona son recibidos, en principio, con optimismo por muchos de los residentes. «Estaría bien sobre todo para la gente más mayor», dice Antonio Gómez. «Cualquier cosa pública bien hechita sería buena para la zona. Todo menos especular con más ladrillo». De todos modos, hace una advertencia: «Que cuiden los accesos, que no hagan la barbaridad de la playa del Matadero y no cierren más el paseo al mar».