De darse por ciertas las denuncias presentadas hasta la fecha, algunos de los supuestos delitos cometidos por R.?C.?F.?A. habrían coincidido en el tiempo con los del conocido como el violador del chándal, Andrés Fernández Mayo, al que se le vincula, en el atestado policial, con ocho agresiones, dos de ellas consumadas, entre diciembre del 2006 y junio del 2007. Por el momento, todavía continúa la instrucción del caso contra Fernández Mayo, que se ha declarado inocente de todos los cargos y permanece encarcelado en la cárcel de Teixeiro desde que fue detenido el pasado 9 de agosto.
Las agresiones que trascendieran en un primer momento y que habían sido atribuidas a Fernández Mayo, y corroboradas por parte de las víctimas que han creído ver en él a su agresor en las ruedas de reconocimiento, habían causado una gran alarma social. Supuestamente se le vinculaba con intentos de violación en las que se «aprovechaba tanto de la impunidad que ofrece un portal, un garaje o una zona solitaria» y se destacaba como el perfil de su víctima a una mujer de entre 20 a 30 años, que se dirigía sola a su domicilio. También había causado expectación su detención, al conocerse que en la ciudad había vivido durante cinco años un hombre con un amplio historial penal, ya que había sido condenado a 106 años en el año 1991 por once agresiones sexuales llevadas a cabo en León y Asturias, cuatro de ellas consumadas y siete en grado de tentativa, aunque finalmente únicamente paso doce en prisión.