Jano Muñoz reivindica con una exposición en Vigo?la vigencia de su «pintura clásica contemporánea»
24 oct 2007 . Actualizado a las 12:32 h.En los tiempos de la red de redes, el arte efímero y las instalaciones, a Jano Muñoz (A Coruña, 1971) le da por reivindicar la pintura clásica. «Clásica, pero contemporánea», matiza. «Soy clásico -apunta- por la filosofía de trabajo y la técnica, pero contemporáneo por la temática y porque, al fin y al cabo, vivo en esta época». Así, Pintura clásica contemporánea , ha titulado Muñoz precisamente la exposición que hasta el próximo 17 de noviembre se podrá visitar en el Centro Social Caixanova de Vigo.
Transcurridos tres años y medio desde su última gran muestra individual (entonces la cita fue en Santiago), el pintor coruñés exhibe las piezas creadas durante ese período de «barbecho» y «recogimiento» en el que aparcó el trajín de las galerías y exposiciones para centrarse en el trabajo y dar forma a la evolución.
«Le ha pasado a mucha gente de mi generación, que en su afán por querer exponer todo en todas partes se ha olvidado de lo más importante, que es lograr una obra con una cierta madurez. Yo también pasé por esa época, pero ahora lo que quiero es evolucionar», relata Jano Muñoz.
Parón creativo
Y, en efecto, el «parón creativo» del artista ha supuesto un giro crucial en su obra. Si hace unos años Muñoz se encaramaba con los trastos de pintar a los tejados de su ciudad para componer unos hermosos paisajes urbanos poblados de azoteas, ahora se centra en la figura humana, que aborda desde el clasicismo del claroscuro. «Había llegado un momento en el que estaba acomodado en el paisaje urbano y la figura era algo que tenía pendiente, era una espina que tenía ahí clavada. Después de esta última evolución, lo único que tengo claro es que estoy abierto a todo», comenta el pintor coruñés.
Elviña, en el camino
En el camino de esos cambios quedó, hace ya un lustro, su extraordinario óleo de la batalla de Elviña, un lienzo de 3 por 2,5 metros que luce actualmente en la planta noble del palacio municipal de María Pita. «En ese cuadro -relata Muñoz- yo sólo ponía la mano, porque formaba parte de todo un equipo, había asesores de vestuario, de geografía... Estaba todo muy condicionado, pero me sirvió para comprobar que era capaz de enfrentarme a un gran formato».
La rueda
Jano Muñoz no se siente, sin embargo, el último mohicano de la pintura de pincel y lienzo. «El último no, espero ser el primero», bromea el artista. «En la historia del arte la pintura se comporta un poco como una rueda, a veces está arriba, y otras, abajo. Pero yo no rechazo ninguna tendencia, de hecho en mi casa tengo piezas conceptuales o constructivas, a mí lo que me interesan al final son las obras bien hechas», apostilla el joven creador coruñés.
Y bien hecha está sin duda la obra de este último (o primer) mohicano del lienzo, como se comprueba en la ciudad olívica en la exposición de su «pintura clásica contemporánea».