«No vimos nada raro», dicen los vecinos de la santera brasileña

A CORUÑA

Un bajo a pocos metros de la torre de Hércules era la base de operaciones de la banda desarticulada en Mallorca

18 oct 2007 . Actualizado a las 12:03 h.

En la calle Alcalde Sanjurjo, una tranquila vía del barrio de Monte Alto donde el silencio sólo se rompe cuando el viento alza la voz o algún coche pega un acelerón a destiempo, estaba la vivienda en la que Esmeralda, la santera timadora detenida por el Cuerpo Nacional de Policía en Palma de Mallorca, actuaba en complicidad con toda su unidad familiar, hasta ocho personas, entre ellas un menor de edad.

Allí, en el inmueble número 7, de una calle en la que no hay división entre pares e impares, frente al polideportivo del barrio, a escasos metros de la iglesia de San José, uno de los templos más concurridos de la ciudad, el grupo de presuntos estafadores desplumó a al menos cuatro vecinos, según las denuncias recabadas por la Jefatura Superior de Policía de la ciudad coruñesa.

Casi dos meses después de la marcha de los delincuentes, los vecinos del barrio siguen ajenos a la noticia. Los más se enteraron ayer por el periódico y no daban crédito a la noticia. En la manzana en la que está situada el lugar del delito no hay bares ni tiendas. Tampoco comercio de ningún tipo. Una pequeña peluquería es el único establecimiento público del entorno. Pero nadie sospechó nada en ningún momento. Ni siquiera la vecina de la puerta de al lado.

Estupefacción

Élida Fuentes vivió durante dos meses en la puerta de al lado. El bajo B es su casa desde hace años y el C es alquilado con frecuencia por una familia que reside habitualmente en Sada. El edificio, de color gris oscuro, tiene veinte viviendas divididas en cinco niveles y muchas de ellas están vacías o son alquiladas por períodos más o menos cortos.

Por eso, a Élida no le sorprendió llegar un día de pasar el fin de semana en el pueblo y encontrarse una alfombra en la puerta de al lado. «Sólo vimos un ruedo blanco, pero apenas coincidimos con los nuevos vecinos. Estamos acostumbrados a ver entrar y salir gente, pero tampoco te fijas mucho. Yo tengo trato con algunos vecinos, pero a éstos no los recuerdo de casi nada», confiesa.

Entonces, a comienzos de julio, varios miembros de la trama delictiva desarticulada por el 091 en Mallorca, se mostraron como inquilinos modélicos. Ni un ruido, ni un problema. «Nosotros no teníamos ningún problema con ellos. Lo único, que de vez en cuando veías gente en el portal o te timbraban, pero nada raro», insiste Élida.

Eso fue a partir del 13 de julio, viernes. Ese día empezaron a salir en la prensa los anuncios que abrían la puerta a la estafa. Uno de los miembros de la banda, Renato Nicolitich Restich, fue el encargado de contratar el anuncio, que se publicó de forma discontinua hasta el 16 de agosto. «Astróloga. Vidente Esmeralda echa las cartas de Tarot. Caracoles y videncia de las manos. Hace cualquier trabajo. Seriedad y eficacia. Llame para una consulta», rezaba el texto, junto a un teléfono ahora desconectado.

Cuatro personas fueron supuestamente estafadas por esta trama. «Hace unas tres semanas, vinieron dos agentes de la Policía Nacional a preguntarnos si sabíamos algo y les dijimos lo mismo que a ti, que aquí no molestaban y que apenas les veíamos. No nos lo podíamos creer», recalca la vecina. Apenas una semana antes, a comienzos de septiembre, el grupo de ocho brasileños había desaparecido. Tras actuar en Zaragoza y Córdoba, su destino era Palma de Mallorca, donde finalmente fueron detenidos hace escasos días.