El suboficial, que recibió un tiro en el hombro izquierdo, se encuentra fuera de peligro
16 oct 2007 . Actualizado a las 05:02 h.Un sargento del Ejército, cuya identidad corresponde a las iniciales M.R.V., y que tiene 28 años de edad, resultó herido ayer por la noche al recibir un disparo en el hombro izquierdo, que le salió por la zona del omóplato, cuando se encontraba en las inmediaciones del cuartel de Loiola, en San Sebastián.
Fuentes policiales explicaron que los hechos ocurrieron sobre las 22.00 horas, en el camino Uba, cerca de la residencia militar de Martutene donde vive el suboficial. Hasta el lugar acudieron varias unidades de la Ertzaintza y efectivos sanitarios que, a la hora de cerrar esta edición, intentaban determinar si se trataba de un atentado terrorista o no.
El herido fue evacuado consciente en una ambulancia hasta el servicio de urgencias del hospital Donostia de la capital guipuzcoana. Según el primer parte médico emitido por los facultativos del servicio vasco de salud que lo atienden, aunque su pronóstico es reservado, su vida no corre peligro.
Los investigadores de la Ertzaintza tratan de reconstruir lo ocurrido para determinar si se trató de un atentado o de algún tipo de agresión relacionado con la delincuencia común. Por su parte, el Ministerio del Interior cree poco probable que se trate de un atentado terrorista. Sin embargo, fuentes de la lucha antiterrorista que fueron citadas por la agencia Efe barajan «la posibilidad en un alto porcentaje» de que se trate de un atentado a cargo de ETA.
Al parecer, según la versión facilitada por el propio sargento a la policía, dos individuos que lo habrían seguido durante unos metros por el camino efectuaron dos disparos contra él desde un seto cercano, aunque uno de los tiros no llegó a alcanzarlo. Al verse herido, el militar sacó su arma y realizó dos disparos al aire para intimidar a los agresores y emprendió la huída para ponerse a salvo.
Efectivos de la Guardia Civil y de la Ertzaintza acordonaron la zona de los hechos, ubicada entre las residencias de militares y el cuartel, en el barrio de Loiola. Mientras la policía vasca trataba de recabar datos, los agentes del instituto armado revisaron los vehículos estacionados en la zona.
De tratarse de una acción de ETA, sería la segunda desde el atentado con bomba lapa contra el automóvil del escolta Gabriel Ginés.