Las multas acabaron con la movida en el centro

La Voz

A CORUÑA

Hay cacereños que presumen de que el botellón nació en su ciudad. Fuese o no así, esta ciudad fue noticia hace unos años por las concentraciones en su plaza Mayor: hasta 4.000 chavales bebiendo alcohol al unísono en una zona patrimonio de la Humanidad.

El gobierno autonómico estableció una ley antibotellón con sanciones de hasta 300 euros para los que la incumpliesen. Cuando entró en vigor, se creó un botellódromo en el recinto ferial, y se aplicaron esas multas.

Semanas atrás, la alcaldesa, Carmen Heras, declaró en un periódico local que la marcha de Cáceres «se ha perdido». «Hoy, cuando un matrimonio sale a cenar con sus amigos y después quieren ir a tomar una copa, no tienen dónde», aseguró. Muchos jóvenes optan por salir en los pueblos cercanos, donde no hay tanta mano dura. Y los que van al recinto acotado acuden a altas horas a locales de la ciudad.