Jornada de reuniones en María Pita. Losada mantuvo ayer un encuentro con los responsables de las concejalías de Seguridad Ciudadana (el socialista Florencio Cardador), Juventud (la nacionalista Ermitas Valencia) y Participación Ciudadana (Margarida Vázquez, del BNG). Por su parte, el primer teniente de alcalde, el nacionalista Henrique Tello, se reunió con vecinos de la Ciudad Vieja, y lo hizo acompañado por las ediles Valencia y Vázquez.
En el encuentro con el alcalde, se analizó el plan de choque realizado esta semana en las zonas de marcha. Losada aseguró que se estudia la posibilidad de «ampliarlo o intensificarlo para conciliar el derecho al descanso de los vecinos con el derecho al esparcimiento y al ocio».
Por su parte, Tello reconoció la gravedad el problema y el fallo del plan de choque en la noche del sábado. «Tomáronse medidas, pero non foron todo o eficaces que puideron ser», dijo señalado que hoy se iba a tratar el tema para prever nuevas medidas de cara al próximo fin de semana. También apeló a la conciencia cívica de los jóvenes y, cuando se le pidió una solución al problema, indicó que había que tener mucha prudencia al tratar el tema porque «se retroalimentan constantemente».
«Vemos la voluntad de solucionar el problema pero se nos habla de plazos muy largos para ello». Así se expresaba uno de los representantes vecinales de la Ciudad Vieja, Carlos Mazaira, al salir de la reunión que mantuvieron ayer en María Pita con Tello, Vázquez y Valencia.
Las dos partes coincidían que que ni había ya una solución para el problema del botellón, ni que ésta iba a llegar pronto: «Como sabemos que isto vai continuar -explicaba Anxo Varela, vocal de la asociación vecinal-, este fin de semana teremos que pensar onde imos durmir».
En la reunión se plantearon dos de las medidas que se barajan: la prohibición total del consumo de alcohol en la calle y la de los llamados botellódromos.
Respecto a lo primero, Varela explicó que no se les aseguró que ello se iba a producir, pese a ser la medida deseada por los vecinos: «O dereito a diversión non pode colisionar co descanso».
Sobre la instauración de zonas acotadas que no afecten, los vecinos vuelven a mostrar su reticencia: «Non estamos por alcoholizar a xuventude, aínda que se nos propón una disxuntiva entre o que hai agora e os botellódromos a elección é clara».