Los cien primeros días de gobierno se han saldado sin grandes sobresaltos en la política metropolitana. A pesar del radical cambio que supuso el nuevo mapa electoral, después de los pasados comicios municipales, las minorías mayoritarias han sido capaces, hasta ahora, de capear los envites de la oposición.
Históricos como los socialistas Julio Sacristán y Antonio Varela han tenido que adaptarse a nuevas situaciones. El pacto del alcalde de Culleredo con los nacionalistas ha permitido que cuenten con el número suficiente de concejales para que los plenos no se conviertan en una lotería de final incierto. Tienen entre los dos mayoría, y áreas perfiladas y definidas. Raquel Jabares, del BNG se ha convertido en la número 2, y en la responsable de una materia siempre tan demandada por los nacionalistas como es el área de Bienestar Social.
Este pacto no se pudo repetir en Cambre. El BNG ha vuelto a la oposición y la colaboración de antaño del grupo encabezado por Xavier Iglesias se ha transformado en crítica casi permanente. El PP está a la expectativa. No apoya al gobierno municipal, a pesar de que los nacionalistas denuncian un pacto encubierto, pero salvo en temas menores, nunca ha votado en contra de las propuestas municipales llevadas a pleno.
En Oleiros, los socialistas son conscientes de su papel. El grupo encabezado por Covadonga Díaz recibió numerosas ofertas de Alternativa dos Veciños para formar parte del gobierno municipal. Las rechazó pero tiene la manija en los plenos, apoyada indirectamente por un PP enfrentado abiertamente con Ángel García Seoane y su política. Los socialistas saben que sus enmiendas deben ser tenidas en cuenta, por una simple cuestión numérica. Todavía se recuerda el receso de diez minutos pedido en un pleno por el alcalde de Oleiros para pactar con el PSOE, cuando éstos le obligaron a recortar significativamente el número de cargos de libre designación. Los nacionalistas se han quedado en tierra de nadie.
La situación política más delicada está en Sada. La marcha de Ramón Rodríguez Ares de la corporación ha dejado el camino libre para que la ASU de David Brandariz pueda pactar libremente con los partidos que ahora conforman la oposición, el PP y el PDSP. Han votado conjuntamente varias mociones e incluso los tres portavoces ofrecieron una rueda de prensa unidos al pie de la escalera municipal.
Otro pacto minoritario es el de Arteixo, en donde el BNG tiene la opción de decantar la balanza. En Betanzos, en cambio, seis concejales del PP gobiernan el Ayuntamiento sin el apoyo de Cidadáns por Betanzos, una formación independiente que ya ha votado en contra del grupo de María Faraldo en un pleno.