La calle Castiñeiras está sufriendo una profunda remodelación urbanística, que incluye el derribo de siete edificios cuyos solares van a dedicarse a nueva construcción. La fachada de una de estas edificaciones en proceso de demolición, la del número 12, se derrumbó ayer alrededor de las 15.30 sobre la acera, sin causar víctima alguna ni daños materiales de consideración.
Según relata el encargado de la demolición, ya por la mañana habían advertido que algunos de los azulejos que decoraban esta fachada estaban quebrándose: «Este tipo de muro no da de sí, sino que se rompe. Por eso, cuando vimos estallar las plaquetas nos dimos cuenta de que los escombros estaban empujando por dentro y que teníamos que aligerar la presión». A pesar de que en cuestión de minutos habilitaron un dispositivo con el fin de evitar el derrumbe, no llegaron a tiempo.
Cortaron con vallas ese trozo de calle e introdujeron a través del solar contiguo, ya vacío, una excavadora para que fuese retirando cascotes y haciendo sitio con la intención de empujar después la fachada hacia el interior e impedir así que dañase la vía pública. Pero en medio de los trabajos, el frontal de la casa se vino abajo. «Hicimos lo que pudimos, pero es una mala construcción y no aguantó. La pared es muy endeble, de ladrillo, menos en el bajo, que es lo que ha aguantado de pie», explica el encargado de la excavación.
La caída del muro causó un importante estruendo y levantó una gran polvareda que ocultó los coches aparcados en las inmediaciones: «Los lavamos con una manguera y un vecino nos recriminó que tocásemos su vehículo», cuenta uno de los trabajadores. Al margen del polvo y del susto, no se registraron daños personales ni materiales, excepto uno de los postes de electricidad de la obra, que con el golpe perdió la verticalidad, aunque fue puesto inmediatamente en su sitio por los operarios. Hasta allí se trasladó una patrulla de la Policía Local que levantó el correspondiente atestado sobre lo ocurrido.
Durante la tarde de ayer, la empresa encargada de esta demolición estuvo retirando los escombros y humedeciéndolos con una manguera para evitar que se levantase más polvo. El responsable de la obra aseguró a este periódico que no existe ya ningún riesgo de que vuelva a producirse un derrumbe.